Creado en Kyoto hace más de 100 años, este té nació por accidente cuando los vendedores buscaban aprovechar las partes que eran comúnmente desechadas, como las hojas maduras y tallos. Al tostarlo, el resultado provocó un cambio en su color y composición, dando origen a un té de aroma cálido y sabor suave. Así lo que al principio comenzó como una solución, se fue convirtiendo poco a poco en un clásico cotidiano japonés que se bebe después de las comidas, en casa o en restaurantes, como una bebida reconfortante.
¿Qué es el hojicha?
El hojicha es una variante del té verde japonés que pasa por un proceso de tostado a altas temperaturas, generalmente a partir de hojas de bancha, sencha y tallos. Este paso transforma no solo su color, sino también su perfil: reduce la amargura y aporta notas tostadas similares a la nuez, cacao o madera, lo que lo convierte en una opción para quienes no suelen disfrutar este tipo de bebidas.

Beneficios
- Es bajo en cafeína: el tostado reduce su contenido de cafeína, lo que lo hace una buena opción para niños, personas con ansiedad y el consumo nocturno.
- Efecto relajante: gracias a su menor estimulación, aporta una sensación de calma sin generar somnolencia pesada.
- Fácil de digerir: su perfil suave lo convierte en una bebida ideal después de comer y que ayuda al proceso digestivo.
- Estimula la aparición de ondas alfa en el cerebro: son las mismas que se generan en nuestro cerebro al meditar.

Cómo prepararte una taza
Preparar hojicha es bastante sencillo y no necesita medidas precisas.
- Calienta agua sin que llegue a ebullir (80 a 90 °C).
- En una taza amplia agrega alrededor de 2 gramos de hojicha en polvo, asimismo, puedes agregar las hojas directamente (una cucharadita o lo que consideres)
- Agrega de 70 a 80 mililitros de agua a la taza.
- Bátelo con un chasen de bambú, con movimientos en forma de ‘w’ hasta que se forme espuma.
- ¡Disfrútalo!

El hojicha es una opción que propone algo distinto; una experiencia más suave, menos intensa, pero igual de placentera.



