La alimentación ocupa un papel primordial en la prevención de enfermedades, aunque no es el único factor que influye en nuestra salud. Para Tatiana Suárez, Coach de Nutrición Integral y Salud Hormonal, certificada por el Institute for Integrative Nutrition de Nueva York, el bienestar también depende del estilo de vida, del estrés, el descanso y la actividad física. En entrevista, la especialista nos explica por qué la comida puede convertirse en una herramienta para el buen funcionamiento del organismo y cómo una alimentación personalizada favorece un envejecimiento saludable.

¿A qué se dedica la nutrición integral?
La nutrición integral parte de dos enfoques. El primero es la alimentación primaria que integra todos los aspectos que aportan nutrición fuera del plato, como el descanso, las relaciones personales, el trabajo, el tiempo libre o practicar la gratitud. Cuando esas áreas permanecen malvendidas, suelen aparecer conductas como el ‘hambre emocional’ o una alimentación compulsiva.

El segundo enfoque es la bioindividualidad, que reconoce que cada organismo tiene necesidades distintas y, por ello, no existen planes alimenticios o “dietas” universales. Bajo ningún contexto es ideal el concepto de “copiar y pegar” dietas porque no todo funciona igual para todos.
La cocina como farmacia en casa
Los alimentos son la materia prima que utilizan las células para regenerarse y mantener el correcto funcionamiento del cuerpo desde el interior. Sin embargo, una alimentación saludable no significa seguir dietas restrictivas ni eliminar grupos completos de alimento. La longevidad también requiere de equilibrio y disfrutar de la comida sin caer en extremos.
“Lo que se basa en la restricción o en algo totalmente de extremos, no encuentra un balance y la longevidad requiere de eso.” – menciona la especialista.

Existen prácticas simples que, con el tiempo y constancia, ayudan a la prevención de enfermedades, como planificar un menú, llevar comida al trabajo, aumentar el consumo de vegetales, proteínas e hidratación.
Los hábitos que también influyen en la longevidad
Además de la alimentación, la longevidad depende de un conjunto de hábitos que impactan directamente sobre el cuerpo y el organismo. Dormir mejor, mantenerse hidratado, priorizar el movimiento, reducir el tiempo en pantallas y consumir alimentos ricos en antioxidantes y proteínas forman parte del autocuidado diario.
“La Organización Mundial de la Salud (OMS), determina al autocuidado como el primer step (paso) que tenemos para nuestra salud, antes de darle la responsabilidad al profesional de la salud.” – explica Tatiana Suárez.
La nutricionista menciona que esos cambios favorecen a la salud digestiva, a la microbiota, fortalecen al sistema inmunológico, contribuyen al equilibrio emocional, mejoran la energía, la piel y la absorción. A largo plazo, esos beneficios también repercuten de forma positiva sobre órganos como el hígado, los riñones y el sistema cardiovascular, por lo que el objetivo principal parte del sentirse bien, por encima de la apariencia física.

Cómo empezar a cuidar la salud desde la alimentación
Para quienes buscan mejorar su alimentación, lo mejor es comenzar con pequeños cambios sostenibles en lugar de modificar todos los hábitos de un día para otro. La constancia tiene un mayor impacto que las decisiones extremas.

La propuesta de Tatiana Suárez consiste en cambiar la pregunta “¿qué no puedo comer?” por “¿qué debo incorporar?”. Esto implica aumentar el consumo de grasas saludables, proteínas de buena calidad, carbohidratos ricos en fibra, frutas y verduras, además de aprender a leer etiquetas nutrimentales para tomar decisiones más informadas. La alimentación consciente, asegura, se convierte así en un estilo de vida y no en una dieta temporal.
Con la ayuda de profesionales en salud y nutrición integral, como Tatiana Suárez, se confirma que la alimentación puede influir en la forma en que envejecemos, pero no es el único factor que lo determina. Los hábitos diarios, en conjunto, son los que favorecen a un funcionamiento adecuado y longevo de nuestro organismo humano, partiendo desde una herramienta básica: la comida.



