El protector solar es una de las principales herramientas para reducir la exposición de la piel a la radiación ultravioleta (UV), uno de los factores ambientales relacionados con el desarrollo del melanoma. Sin embargo, durante años ha existido debate sobre hasta qué punto su uso habitual puede traducirse en una reducción de este tipo de cáncer a largo plazo.

Un ensayo clínico con estadísticas prometedoras
Una de las investigaciones que ha aportado evidencia al respecto fue un ensayo clínico realizado en Nambour, Queensland, Australia. El estudio incluyó a 1,621 adultos de entre 25 y 75 años a los cuales se le dio seguimiento por 10 años.
Durante aproximadamente cuatro años y medio, el grupo asignado al uso diario recibió la indicación de aplicar un protector solar de amplio espectro con FPS 15 o superior en cabeza, cuello, brazos y manos. El grupo de comparación podía utilizar protector solar de manera ocasional, según sus propios hábitos. Después de que terminó la intervención, los investigadores continuaron siguiendo a los participantes durante otros diez años para identificar nuevos casos de melanoma.
Al finalizar el seguimiento, se habían diagnosticado 11 melanomas entre las personas asignadas al uso diario de protector solar, frente a 22 casos en el grupo que lo utilizaba de manera discrecional. Esto representó una reducción del 50% en la tasa observada de melanoma entre quienes fueron asignados al uso diario.
La diferencia fue todavía más marcada cuando los investigadores analizaron específicamente los melanomas invasivos: se registraron tres casos en el grupo de uso diario frente a 11 en el grupo control. En este caso, la reducción estimada fue de aproximadamente 73%.

La protección solar va más allá del protector
Los resultados sugieren que incorporar el protector solar a la rutina habitual podría formar parte de una estrategia para reducir el riesgo de melanoma. Pero la protección frente a la radiación UV también incluye buscar la sombra, utilizar ropa que cubra la piel, sombreros y evitar las quemaduras solares, especialmente durante periodos de alta radiación.
Además, el ensayo australiano utilizó un protector de FPS 15+, por lo que sus resultados no deben interpretarse como una comparación entre diferentes factores de protección solar ni como evidencia de que un FPS específico sea suficiente para todas las personas.

¿Qué nos dice realmente este estudio?
La investigación aporta una pieza importante a la evidencia sobre prevención del melanoma. No obstante, el estudio no demuestra que el protector solar elimine el riesgo de melanoma ni que sea la única medida necesaria para prevenirlo.
La radiación UV sigue siendo un factor de riesgo modificable y la protección solar constante puede formar parte de una estrategia más amplia de cuidado de la piel.


