Una investigación de la Universidad McMaster, publicada en Aging Cell, encontró que el ejercicio de resistencia puede atenuar algunos cambios asociados con el envejecimiento cutáneo.
El estudio comparó a personas de distintas edades que realizaban ejercicio aeróbico de alta intensidad de manera habitual con participantes sedentarios. En los adultos mayores físicamente activos, los investigadores observaron algunas características de la piel asociadas con un mejor estado metabólico y una mayor cantidad de ADN mitocondrial en el tejido.

El músculo también habla con la piel
Una de las partes más interesantes de la investigación está en la interleucina-15 (IL-15), una molécula que puede ser liberada por el músculo durante el ejercicio.
Los investigadores encontraron que la actividad física aumenta temporalmente los niveles circulantes de IL-15 y que esta molécula puede participar en la regulación de la función mitocondrial de las células de la piel. En experimentos con células y ratones, la IL-15 estuvo relacionada con cambios en el metabolismo y algunas características del tejido cutáneo.
La hipótesis plantea, entonces, una comunicación entre músculo y piel. Al ejercitarse, el músculo libera determinadas señales que pueden tener efectos en otros tejidos.

Incluso empezar tarde podría generar cambios
La investigación también incluyó a adultos de entre 65 y 86 años que llevaban una vida sedentaria. Después de 12 semanas de entrenamiento aeróbico, los investigadores observaron cambios en diferentes características de su piel, entre ellos un aumento del contenido de colágeno y de la cantidad de ADN mitocondrial.
Esto resulta especialmente interesante porque sugiere que algunas de las adaptaciones relacionadas con el ejercicio pueden aparecer incluso cuando la actividad física se incorpora en etapas posteriores de la vida.

El ejercicio como skincare
La piel envejece como consecuencia de múltiples factores, entre ellos la edad, la genética y la exposición ambiental. Por eso, estos hallazgos no convierten al ejercicio en un tratamiento antiedad ni sustituyen medidas dermatológicas como la fotoprotección.
Lo que sí plantea la investigación es una perspectiva interesante sobre la relación entre músculo, metabolismo y piel: mantenerse físicamente activo podría tener beneficios que van mucho más allá de la apariencia y alcanzar procesos celulares relacionados con el envejecimiento de distintos tejidos.


