Hay pacientes que llegan al consultorio con dolor en la mandíbula, en la cara o en la cabeza y no saben por qué. Para la Dra. Lucía Guerrero Gudini, la respuesta muchas veces no está solo en la boca:
“Si uno está afectado mentalmente, inmediatamente nuestro sistema inmunológico se deprime”, explica.
Con tres décadas de experiencia en odontología láser, la especialista nos plática sobre una relación que solemos ignorar: la que existe entre nuestros dientes y nuestra salud mental.

Una vocación que se heredó en el consultorio
Originaria de la Ciudad de México, la Dra. Lucía Guerrero Gudini, de 51 años, es egresada de la Facultad de Odontología de la UNAM, con posgrado en endodoncia y maestría en láser dental. Sus padres, ambos odontólogos, fundaron la clínica donde ella ha trabajado toda su vida.
Hace 30 años, la familia viajó a Alemania y en la Universidad de Ulm se capacitaron con el desarrollador del láser aplicado a la odontología y regresaron con el primer láser dental que llegó a México. Desde entonces han renovado sus equipos conforme aparecen nuevas generaciones.
A lo largo de su carrera ha combinado la práctica clínica con la actualización continua, a través de seminarios internacionales en Alemania y diplomados especializados en láser dental en México. Además de ser miembro de la Academia Mexicana de Endodoncia y de la Academia Mexicana de Láser Dental.

Odontología láser: una experiencia sin dolor
Para muchas personas, ir al dentista sigue siendo una experiencia asociada con ansiedad, dolor y el sonido de la turbina. La tecnología láser busca cambiar esa percepción al ofrecer procedimientos más precisos y menos invasivos.
Al trabajar directamente sobre la zona que necesita tratamiento, el láser permite conservar más tejido sano y, en determinados procedimientos, reducir la necesidad de anestesia. También puede disminuir el sangrado, la inflamación y el tiempo de recuperación.
“Siempre hemos dicho que los niños que se atienden con el láser son los niños del futuro, porque nunca van a conocer lo que es en realidad una turbina dental”, comenta.
Para quienes han postergado una consulta por miedo al dentista, esta tecnología representa una alternativa que apuesta por una experiencia más cómoda y tranquila.
¿Qué se puede tratar con láser?
Según la especialista, la tecnología se aplica en blanqueamientos, limpiezas, caries, cirugías de encías, frenilectomías, quistes y toma de muestras de tejido para biopsia. También se usa en tratamientos periodontales y en lesiones como aftas, donde acelera la evolución.
En la endodoncia con láser se esteriliza el conducto radicular, lo que reduce el riesgo de infecciones posteriores al tratamiento. En la extracción de terceros molares, la cirugía se realiza de forma convencional y el láser se aplica después para evitar complicaciones e inflamación.

El futuro de la odontología en México
“Hoy podemos cuidar la salud bucal de una manera menos invasiva, pensando siempre en la tranquilidad del paciente”, señala.
Es una de las preguntas más frecuentes en su consultorio. “Mucha gente, nada más por escuchar ‘láser’, cree que es muy caro e imposible”. Pero la doctora considera que esta tecnología debe de mantenerse accesible, ya que para ella es prioritario que más personas conozcan la tecnología.
Para la Dra. Guerrero, la odontología y gran parte de la medicina en México avanzan rapidamente. El reto es abrirse a lo nuevo, tanto para pacientes como para profesionales.
“Los odontólogos tienen que abrirse a explorar cosas nuevas. Sí falta que los doctores se den la oportunidad de conocer y de probar más”.

Bruxismo: cuando la mente habla a través de los dientes
El bruxismo ocurre cuando una tensión muscular hace que el paciente apriete o rechine los dientes de forma involuntaria. La mandíbula se sostiene del maxilar por medio de músculos que tienen memoria y con los años esa memoria se vuelve cada vez más fuerte.
Entre las causas, identifica tres principales: el estrés, algún golpe o accidente previo o un componente hereditario.
El bruxismo suele aparecer por la noche, cuando los movimientos involuntarios toman el control. Sin tratamiento, la presión constante inflama el nervio de los dientes. “Una cosa lleva a la otra”, advierte. El desgaste puede terminar en una endodoncia o incluso en la fractura de piezas dentales. Ella lo resume como “una bola de nieve”.
Atender la causa, no solo el síntoma
¿Existe relación entre apretar los dientes y nuestro estado emocional? “Totalmente”, responde. “Y más ahora que existe tanto estrés y tanto cambio de emoción”. El problema, añade, es que al ser involuntario, la persona no se da cuenta hasta que ya hay consecuencias.
Para el bruxismo se puede utilizar el láser terapéutico, que se aplica sobre la articulación y a lo largo del recorrido de nervios y músculos para desinflamar la zona. “Quita los dolores mucho y muy rápido, más rápido que utilizando una guarda”, asegura. En otros casos se combina con guardas oclusales nocturnas, que ayudan a modificar poco a poco la memoria muscular.
Para la especialista, el tratamiento dental es solo una parte. “A mí de nada me sirve quitarte el dolor de la articulación si el origen va a seguir ahí”, dice. Recomienda identificar qué está generando el estrés y atenderlo, ya que este puede manifestarse también con irritaciones en la piel o pérdida de cabello.

No dejar la salud para después
Su mensaje final es sencillo: revisarse a tiempo, tanto los dientes como el resto del cuerpo. “Luego no saben lo que tienen hasta que les pasa algo”, dice. Nuestra entrevista con la Dra. Lucía Guerrero Gudini, termino con la recomendación acudir a revisión dental cada seis meses y atender cualquier molestia, por mínima que parezca, en cuanto aparezca.
“Dense la oportunidad de conocerlo”, insiste sobre el láser. “Van a ver que no se arrepienten (…) Más allá de la tecnología, se trata de devolverle al paciente la confianza y la tranquilidad de atender su salud dental sin miedo.


