Un nuevo análisis publicado en Nature Communications encontró que el tratamiento con semaglutida se asoció con una ralentización de distintos indicadores epigenéticos relacionados con el envejecimiento biológico.
Los resultados provienen de un análisis exploratorio de un ensayo clínico fase 2b, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. El estudio original incluyó a 108 adultos con lipohipertrofia asociada al VIH, una condición caracterizada por una acumulación anormal de grasa, particularmente en la zona abdominal. Los participantes recibieron una inyección semanal de semaglutida o placebo durante 32 semanas.

¿Qué analizaron los investigadores?
Para estudiar el posible efecto sobre el envejecimiento, los investigadores analizaron muestras de sangre tomadas al inicio y después de 32 semanas en 84 participantes: 45 del grupo de semaglutida y 39 del grupo placebo. En estas muestras estudiaron la metilación del ADN, un proceso químico que modifica la actividad de los genes y que puede utilizarse para estimar distintos aspectos del envejecimiento biológico mediante los llamados relojes epigenéticos.
A diferencia de la edad cronológica —los años que han pasado desde el nacimiento—, estos relojes buscan medir cambios biológicos asociados con el envejecimiento. Algunos están diseñados para estimar riesgos relacionados con enfermedades y mortalidad, mientras que otros intentan aproximarse al ritmo al que envejece el organismo.
Los investigadores evaluaron 17 relojes epigenéticos de distintas generaciones. En varios de ellos, el grupo que recibió semaglutida presentó una menor aceleración del envejecimiento que el grupo placebo.

Un ritmo de envejecimiento 9% más lento
Uno de los resultados que más llamó la atención apareció en DunedinPACE, un marcador diseñado para estimar el ritmo de envejecimiento biológico. En este indicador, la semaglutida se relacionó con una reducción de aproximadamente 9% en el ritmo de envejecimiento frente al placebo.
Además, los investigadores identificaron cambios en medidas asociadas con el envejecimiento de sistemas como la inflamación, el cerebro y el corazón.
Estos hallazgos podrían estar relacionados con algunos de los efectos metabólicos de la semaglutida. Los autores plantean que la reducción de grasa visceral, la disminución de la inflamación sistémica y cambios en el estrés metabólico podrían contribuir a las modificaciones observadas en los marcadores epigenéticos.

Un nuevo capítulo para los GLP-1
Este punto es fundamental para interpretar los resultados. Los relojes epigenéticos son herramientas para estudiar determinados patrones biológicos relacionados con el envejecimiento, pero que un medicamento modifique estos marcadores no demuestra que una persona sea biológicamente más joven ni que vaya a vivir más tiempo.
Los propios investigadores señalan que serán necesarios estudios prospectivos, con mayor número de participantes y diseñados específicamente para estudiar el envejecimiento, antes de determinar si los agonistas del receptor GLP-1 pueden tener un papel como tratamientos geroterapéuticos.
Entonces el interés por los medicamentos GLP-1 dentro de la ciencia de la longevidad está creciendo porque sus efectos parecen poder influir en distintos factores cardiometabólicos relacionados con el envejecimiento. Y con este nuevo estudio, existe por primera vez evidencia en humanos de que la semaglutida podría modificar algunos biomarcadores epigenéticos asociados con el envejecimiento.


