El síndrome ovárico metabólico poliendócrino (SOMP) es una condición hormonal que afecta a entre el 10% y el 13% de las mujeres en edad reproductiva.
Aunque su tratamiento suele incluir anticonceptivos hormonales y medicamentos como la metformina, nuevas investigaciones exploran el potencial de los fármacos utilizados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad.
Entre ellos se encuentran los agonistas del receptor GLP-1, una familia de medicamentos que ha ganado popularidad por sus efectos sobre el apetito, el peso corporal y el control de la glucosa.

Una nueva línea de investigación
Una revisión publicada en septiembre de 2025 en la revista Cureus analizó la evidencia disponible sobre el uso de estos medicamentos en personas con SOMP. El artículo, elaborado por Mia Hudanich y su equipo de investigación, examinó 16 estudios para evaluar sus posibles beneficios metabólicos y hormonales.
La revisión estudió tres tipos de fármacos: los agonistas del receptor GLP-1, como la semaglutida; los medicamentos que actúan sobre GLP-1 y GIP, como la tirzepatida; y los agonistas triples, como la retatrutida, que continúa en investigación clínica.
En los estudios analizados, algunos de estos tratamientos también reportaron cambios en indicadores hormonales, como los niveles de testosterona, y en aspectos relacionados con la función ovulatoria y la regularidad menstrual.

¿Qué papel tiene la semaglutida con el SOMP?
Los resultados sugieren que mejorar la resistencia a la insulina podría ser una vía relevante para abordar ciertos componentes metabólicos del SOMP.
La revisión también encontró resultados prometedores en investigaciones que combinaron agonistas GLP-1 con metformina. En determinados estudios, esta combinación se relacionó con mayores mejoras en el peso, la glucosa y algunos marcadores metabólicos.
La retatrutida, por su parte, actúa sobre tres receptores hormonales relacionados con el metabolismo. Aunque ha mostrado resultados prometedores en estudios sobre obesidad y control glucémico, esos hallazgos no deben interpretarse aún como una demostración de eficacia para tratar el SOPM.

Lo que todavía falta por investigar
El SOMP es una condición compleja y no todas las pacientes presentan los mismos síntomas ni las mismas alteraciones metabólicas. Por ello, un tratamiento que resulta útil para una persona puede no ser apropiado para otra.
Los autores señalan que todavía se necesita investigar cómo actúan estos medicamentos sobre los desequilibrios hormonales asociados con el síndrome y cómo podrían integrarse a los tratamientos existentes.
Lo que sí podemos observar, es que los agonistas GLP-1 abren una línea de investigación interesante para el manejo del síndrome de ovario poliquístico, especialmente cuando existen resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas.


