La preocupación sobre estar mucho tiempo frente a las pantallas, es una preocupación frecuente cuando hablamos de los efectos sobre la salud de los videojuegos. Sin embargo, nuevas investigaciones han explorado el potencial de los videojuegos para estimular distintas habilidades cognitivas, desde la memoria hasta la velocidad de procesamiento de información.
Un estudio publicado en 2018 en la revista Frontiers in Psychology, titulado Video Games for Well-Being: A Systematic Review on the Application of Computer Games for Cognitive and Emotional Training in the Adult Population, analizó 35 investigaciones sobre el uso de videojuegos para entrenar capacidades cognitivas y emocionales en adultos sanos.

¿Qué ocurre con la memoria y la atención?
En 2026, un metaanálisis publicado en Acta Psychologica examinó 133 estudios, con un total de 14,245 participantes, para evaluar la relación entre los videojuegos y las capacidades cognitivas. Los investigadores encontraron asociaciones estadísticamente significativas entre jugar videojuegos y el desempeño en áreas como la memoria, la capacidad espacial, la atención visual, el control cognitivo y la inteligencia.
Por otra parte, un experimento publicado en Molecular Psychiatry observó que jugar Super Mario 64 durante dos meses, al menos 30 minutos al día, se relacionó con un aumento de materia gris en regiones cerebrales asociadas con la orientación espacial y la planificación.
Estos hallazgos sugieren que determinados videojuegos pueden funcionar como una herramienta complementaria para ejercitar algunas capacidades mentales. Por ejemplo, los juegos que requieren identificar estímulos rápidamente, recordar información o responder a situaciones cambiantes implican procesos cognitivos relacionados con la atención y la memoria.

El papel del bienestar emocional
Los posibles beneficios de los videojuegos no se limitan al desempeño cognitivo. La revisión de Frontiers in Psychology también examinó su relación con distintas habilidades emocionales y encontró resultados prometedores.
Entre las aplicaciones estudiadas se encontraban los videojuegos activos, que combinan movimiento físico con desafíos interactivos y los programas que incorporan estrategias para manejar el estrés. Algunos trabajos identificaron mejoras en las respuestas emocionales o en la percepción del estrés bajo condiciones específicas.
Además, la experiencia de juego puede ofrecer un espacio de entretenimiento y participación social. En los juegos cooperativos, por ejemplo, los participantes deben comunicarse, coordinar acciones y resolver problemas en conjunto.
Pero no todos los videojuegos ofrecen los mismos beneficios. Las características de sus desafíos y las condiciones en las que se juega pueden influir en los resultados.

Jugar también puede ser una forma de ejercitar la mente
La investigación científica está ampliando la manera en que entendemos los videojuegos. Además de ser una forma de entretenimiento, algunos pueden ofrecer oportunidades para practicar habilidades relacionadas con la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento y la resolución de problemas. En conjunto, estos hallazgos sugieren que los videojuegos pueden relacionarse con beneficios cognitivos y emocionales.
Al mismo tiempo, el tiempo dedicado a jugar debe formar parte de una rutina equilibrada. El descanso, la actividad física, el sueño y las relaciones sociales siguen siendo componentes importantes del bienestar general.
Cuando se integran de manera equilibrada en la vida cotidiana, los videojuegos pueden ser mucho más que una distracción; también pueden convertirse en una oportunidad para explorar cómo aprendemos, respondemos a los estímulos y resolvemos desafíos.


