La terapia natural y orgánica que te ayuda a superar tus miedos, te relaja, y te llena de miel.
El villano de una historia mal contada
La principal función de las abejas es la polinización y la producción de miel. Las abejas se alimentan del nectar las flores, vuelan sobre éstas en busquéda del polen ubicado en el centro de color amarillo que observamos comúnmente, gracias a su intercambio de polen entre flores, logran que estas ayuden a la producción de semillas y frutas.

Las abejas son mucho más que un insecto, las abejas significan vida y su producción es indispensable para el mantenimiento y conservación de recursos florales, un mundo sin abejas significa perder una base fundamental para la producción de alimentos básicos.
Además, recordemos que una vez que alguna abeja nos pica y desprende su aguijón de su propio cuerpo, en automático termina su ciclo de vida.
Apicultura: el veneno de abeja que te hace vivir
La apicultura es una tradición milenaria para obtener miel, sin embargo, su uso va más allá de una práctica meramente agrícola. Ahora, la apicultura se estudia como una clase de terapia wellness con resultados muy prometedores.
La apicultura es el contacto con abejas, el conocer cómo funcionan, cómo cuidarlas y criarlas, y además, la correcta producción de miel.

Es una práctica que no requiere experiencia previa, sólo se necesita de un espacio controlado por profesionales, con el equipo de protección adecuado y por supuesto, las medidas de seguridad necesarias.

Beneficios de la apicultura
El ejercicio de criar abejas se convierte en un método para trabajar la paciencia; la concentración, ya que se requiere de plena atención; y por supuesto el sentido de responsabilidad.
Según un artículo de Taylor & Francis, en el 2014, en Europa, se realizó una actividad de apicultura con universitarios a modo de estudio. Como resultado se reportó una reducción del estrés, mayor sensación de bienestar, incremento de confianza, y además el fomento del trabajo en equipo.

La apicultura es un fomento a la salud mental, es hacer uso del aire libre y el llamado de la naturaleza a través de ese peculiar zumbido como parte de una terapia de resiliencia, cooperación y equilibrio.



