El exceso de tiempo en línea no siempre juega a favor de la salud física y emocional de tu niño. Conoce los riesgos del tiempo en pantalla.
El contenido pesa más que el tiempo
Celulares, tablets, televisión, videojuegos y redes sociales acompañan a los niños casi todo el día. Con la era de la digitalización es casi imposible dejarlos crecer sin al menos un minuto en pantalla, pero si es un hecho que se puede controlar.

La discusión de si es bueno o malo exponerlos a las pantallas no incluye sólo a contar las horas que pasan frente a estas, sino que también cuenta el contenido y la forma en que los niños interactúan con las pantallas. Un video educativo puede estimular su curiosidad, mientras que horas en redes sociales sin supervisión pueden aumentar la exposición a distintos riesgos.
Hardvard Health menciona que “lo importante no es sólo cuánto tiempo pasan los niños frente a la pantalla, sino qué hacen y con quién lo hacen”.
Pantallas que roban el sueño
Uno de los efectos más visibles del uso excesivo de pantallas es la falta de sueño. La luz azul que sale de los dispositivos engaña al cerebro y retrasa la producción de melatonina, la hormona que ayuda a indicar que es hora de dormir.

En exclusiva para Gen Hack con el neurólogo pediatra, el Dr. Roberto Rosales, nos dice que “tenemos la mala costumbre, por así decirlo, de ver pantallas y luego dormir. Nuestro cerebro continúa procesando tanto las imágenes como la parte auditiva de todos estos estímulos que vemos a través de las pantallas.”
Los niños que usan pantallas antes de acostarse tardan mucho más en conciliar el sueño y descansan menos. Las afectaciones de falta de sueño van más allá del cansancio:
- Afecta a la memoria y la concentración.
- Cambios en el estado de ánimo.
- Retrasa el desarrollo físico y cognitivo.
- Dificultades para aprender.
- Genera trastornos alimenticios.

Sedentarismo prematuro
Una de las afectaciones del uso excesivo de dispositivos es que desplazan el juego activo o las actividades recreativas tradicionales. Lo que antes era correr en un parque, jugar a las escondidas o andar en bicicleta, ahora se sustituye por maratones en TikTok, videos de YouTube o series de streaming.

Un artículo publicado en PubMed confirma que el tiempo prolongado frente a pantallas se relaciona con un aumento en niveles de grasa del cuerpo, especialmente durante la infancia, por lo que los niños son una presa accesible para el sobrepeso u obesidad.
El movimiento activo no sólo fortalece al cuerpo, también ayuda a liberar estrés y mantener activa la mente de los más pequeños. Si las pantallas ocupan todo el tiempo libre, los niños pierden el verdadero disfrute de los juegos tradicionales para activarse.
El lado emocional
Las pantallas no sólo impactan en el cuerpo, también influyen en la mente y las emociones, especialmente las de aquellos que apenas están en desarrollo y pleno crecimiento, es decir, los niños.

El uso frecuente de plataformas como YouTube y el acceso a redes sociales como TikTok e Instagram, pueden generar presión constante sobre los pequeños, comparándose con otros o buscando aprobación en línea, lo cual invita al ciberbullying.
Las plataformas ofrecen entretenimiento pero también exponen a los niños y a sus emociones. Si se observan síntomas como irritabilidad, aislamiento, mal humor, problemas de conducta, o lo peor, depresión y ansiedad, es sinónimo de la pésima exposición a pantallas y la falta de supervisión de los padres.

Videojuegos: diversión con límites
Roblox, Fortnite y Minecraft forman parte del día a día de muchos niños. Con sus coloridos y divertidos formatos, ofrecen creatividad, trabajo en equipo y la posibilidad de socializar en línea.

Los videojuegos están diseñados para atrapar al consumidor, imagina lo que hace con un niño que tiene a su alcance estas plataformas para divertirse junto a sus amigos. El diseño de estos juegos hace más difícil que los niños se despeguen de la pantalla, es como si los hipnotizara.
Como padres, no se trata de prohibir los videojuegos, sino de regular el tiempo, el formato y con quiénes juegan. Es sencillamente poner límites claros para que los peques puedan seguir divirtiéndose sin sacrificar su crecimiento y desarrollo cognitivo.
No existen las excepciones
En entrevista con el Dr. Roberto Rosales, neurólogo infantil, destacó que no existe un show, programa, videojuego o alguna producción audiovisual que no cause sobreestimulación sobre los niños.
“Todos los contenidos actuales van a tener una sobre estimulación, porque justo los colores y los sonidos que se utilizan provocan una sobre estimulación de ellos. Es mejor incluso ver videos o caricaturas que hacíamos anteriormente como Pedro Picapiedra, Sonic”, en cita textual por el Dr. Rosales.
Entonces, estos colores, cambios de escena y la saturación de elementos en los programas y caricaturas, están hechos a la medida para causar una dependencia a la pantalla, especialmente en niños.

En Gen Hack te invitamos a disfrutar de los pequeños, mientras ellos disfrutan de su desarrollo y crecimiento alejados de las pantallas.
