Ayudar a los demás define su práctica médica. Es originaria de Tamaulipas, especialista en anestesiología y algología.
Vocación de servir como misión de vida
Dicha trayectoria comenzó desde pequeña, ya que la medicina se encuentra en la herencia familiar con 10 doctores en su familia. Ella cuenta que las comidas familiares siempre eran enriquecidas con pláticas sobre algún caso en específico o algún descubrimiento novedoso.
La doctora Cabriales es médica cirujana egresada de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), cuenta con una especialidad en anestesiología que cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Posteriormente, realizó su residencia en el Hospital General de México, donde rotó por la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos para pacientes terminales.
Su interés por el estado emocional de los pacientes y el deseo de brindar no sólo una cura a sus malestares, sino verdadera calidad de vida llevó a la doctora a cursar el Posgrado de Alta Especialidad en Algología (Medicina del Dolor) en la UNAM.
Menos dolor, más calidad de vida
De esta manera, combinó su especialidad en anestesiología, junto con su pasión por ayudar a los demás. Así descubrió la medicina intervencionista que es aquella rama médica que, con intervenciones mínimamente invasivas y con consumos de fármacos ligeros, busca aliviar de la forma menos dolorosa un malestar.
Además, esta rama se enfoca en aliviar el dolor secundario, que es aquel derivado de alguna intervención mayor, como una cirugía, que deja una cicatriz o alguna secuela que cause dolor en el postoperatorio.

Tradicionalmente, la rama intervencionista entra en acción cuando los pacientes experimentan reacciones adversas a un fármaco, o este no tiene los efectos deseados en el paciente. Sin embargo, la doctora Eunice Cabriales postula que la medicina intervencionista brinda calidad de vida a los pacientes, sin que el uso de fármacos sea primordial.
Sin importar si el dolor es crónico, agudo, posoperatorio u oncológico, la práctica de la doctora pone en el centro al paciente y tiene por objeto el que éste pueda recuperarse plenamente.
Aliviar el dolor físico y mental
La importancia de este tipo de medicina, es que los pacientes vivan una vida en plenitud, aunque las estadísticas abruman. Cientos de millones de personas alrededor del mundo padecen dolor crónico, pero, desafortunadamente, apenas una minoría recibe tratamiento profesional y acompañamiento.
Tan sólo en México, 40 millones de personas padecen dolor, convirtiéndose en la principal afección del sistema de salud.

En la mayoría de los casos, la medicina intervencionista no requiere de procedimientos quirúrgicos y, de necesitarlos, estos son ambulatorios y mínimamente invasivos.
No obstante, al consultorio de la doctora han llegado casos en los que el dolor obliga a tratamientos más invasivos como los dispositivos implantables conocidos como neuroestimuladores, capaces de producir pulsos eléctricos que llegan al cerebro y alivian el dolor.
Afecciones virales
La medicina algológica no solamente se enfoca en combatir patologías o molestias derivadas de un procedimiento quirúrgico, también lo hace con afecciones virales. La más recurrente es el virus del herpes, que puede ser contraído sin necesidad de contacto sexual. Por ejemplo, por compartir saliva con un portador, como en un beso.
Los niños son especialmente vulnerables a contraer este virus ya sea porque están expuestos a algún portador o bien porque su sistema inmune no se encuentra plenamente desarrollado, lo que los hace más propensos a padecerlo a temprana edad. Asimismo, cuando las personas envejecen, el sistema inmune se debilita y el riesgo de contraer el virus aumenta considerablemente.

Los síntomas más comunes son erupciones dérmicas, piquetes, calambres, ardor, sensación de hormigueo, picazón extrema, por lo que siempre es importante consultar a un especialista para descartar cualquier patología.
No obstante, el desarrollo científico de la actualidad ha descubierto una vacuna para prevenir el riesgo de contagio. Se trata de la vacuna Shingrix, que cuenta con 90% de eficacia para combatir el virus.
Vivir sin dolor
La especialidad , aunque poco conocida, se está popularizando debido a las propias necesidades de los pacientes. Cada vez más, las personas anhelan una vida sin dolor.

Esta forma de ayudar a los demás, aliviando su malestar y dolor es la forma más pura de la bondad humana, brindar una mano a quien lo necesite. Vivir con dolor, no es una opción, hay tratamientos que dan verdadera calidad de vida a los pacientes, esa es la visión de la doctora Cabriales.



