En días anteriores fuimos testigos de un acto de valentía, de fortaleza femenina, representación cultural y de Inteligencia Emocional de Fátima Bosch, Miss México al enfrentar una situación donde Nawat Itsaragrisil, presentador de Miss Universo, le faltó al respeto exponiéndola frente a las otras concursantes y los medios presentes, situación que rápidamente se volvió viral.
Cuando hablo de Inteligencia emocional, retomo a los autores Mayer y Salovey que consideran que es un proceso que implica habilidades como percibir, valorar y expresar las emociones con exactitud, generar sentimientos que faciliten el pensamiento, comprender el conocimiento emocional y la regulación emocional. Todas estas habilidades promueven el crecimiento emocional e intelectual.
En ese sentido vemos que Fátima Bosch no se queda callada, no se derrumba, no grita, no pierde el control, sino que enfrenta a alguien que le está faltando al respeto de manera inteligente y diplomática pero ¿Qué implica esta situación en el contexto mexicano al ser una mujer, imágen pública, que representa belleza?
Fátima está alzando la voz ante un sistema que por años nos ha considerado en un menor estatus social con respecto de los hombres, que son los que tienen el control y el poder. No representa el estereotipo de la mujer que se tiene que “calladita te ves más bonita” sin importar que la denigren. Esta acción nos ha enseñado que es importante levantar la voz para mostrar situaciones que vulneran a las concursantes, no solo de México, sino de todos los países y, a su vez, tomar acciones para que esto no ocurra.
No se trata de una guerra de géneros, se trata de dignidad humana. Como menciona Coral Herrera en muchos de sus textos el machismo y las estructuras de poder nos hacen daño a todos por igual y para comenzar a generar cambios hay que empezar de manera individual analizando cómo podríamos reaccionar ante situaciones que nos vulneran, en donde alguien más pareciera tener el control de nosotros, donde podríamos considerar que si hacemos algo distinto nos podría afectar de maneras inimaginables.
Desde la psicología habría que analizar de manera individual las herramientas de afrontamiento que tienen las personas ante las situaciones adversas y esto va desde cómo y con quiénes hemos crecido, en qué contexto sociocultural, cómo está nuestra autoestima, cuáles son nuestras redes de apoyo, cómo expresamos o no nuestras emociones, entre otros factores que nos ayuden a levantar la voz en situaciones que no están bien, que nos vulneren o que nos expongan de maneras negativas. Así podremos generar cambios significativos en diferentes niveles como lo hizo Fátima.


