Originario de Venezuela, en poco tiempo se ha convertido en experto en la medicina de longevidad, destacando los beneficios que trae consigo.
Cuidar hoy para vivir mañana
José Hernández encontró su pasión cuando se encontraba estudiando medicina y descubrió la neurocirugía, así como las aplicaciones que esta tiene en el órgano más importante del cuerpo humano.
Cursó su residencia en el Hospital “Gregorio Marañón” de Madrid, la institución que lo acogió durante 5 años de su carrera médica y a la que tanto le debe, asegura. En dicho hospital se enfrentó cotidianamente a aneurismas cerebrales, es decir, lesiones que se inflan con aire al interior del cerebro y crecen hasta reventar.

Esto genera un sangrado excesivo que, en algunos casos, se vuelve mortal. A pesar de su recurrencia, la mayoría de las veces no se detectan a tiempo, aunque existen mecanismos para hacerlo. Las lesiones cerebrales no siempre derivan en la muerte de quien los padece, sin embargo, siempre dejan secuelas graves como la pérdida del habla o la movilidad.
Longevidad ¿Vivir más?
La masiva tendencia wellnesss y de longevidad tienen un concepto erróneo de en qué consiste, por lo que el doctor Hernández busca esclarecer ciertos aspectos que, muchas veces, carecen de sustento científico. En dicho escenario las redes sociales juegan un concepto crucial, según nos cuenta. Esto debido a que son el principal transmisor de información en la actualidad, a veces con poca credibilidad y otras veces con mucha.
Uno de los conceptos más recurrentes es de longevidad, que la gente asocia a una prolongación absoluta de la vida. Lo que se traduce en creencias en tratamientos mágicos prometen aumentar la esperanza de vida. El doctor asegura que no existe un producto milagroso, alguna pastilla o tratamiento que pueda alargar la vida, elevando la expectativa de vida.

Lo que sí existe es la posibilidad de mejorar la calidad de vida con la que se cuenta y, de esta manera, aumentar la capacidad y energía vital con la que se cuenta., más no los años que se vive.
El secreto de la vida larga
Más que un tratamiento milagroso, el doctor asegura que los mecanismos para lograr esa longevidad see encuentran concientizados en el ideario popular. Sin embargo, su práctica y enfoque son poco recurrentes. Un ejemplo de ello puede ser el deporte físico y los beneficios que trae consigo en las personas que lo practican. No obstante, no es una actividad recurrente en el grueso de la población.
Lo mismo sucede con la alimentación sana y balanceada, cuyos efectos benéficos son ampliamente apreciados. Pero, esto no se traduce en una práctica habitual en las personas. Lo anterior, asegura el doctor Hernández, se debe a una mentalidad popular errónea, que estima que la medicina y los hábitos saludables mantienen principios reactivos. Esto significa que solamente se practican o aplican, cuando existe una condición física o malestar que así lo requiera.
Contrario a la creencia popular, estos deberían ser considerados como principios preventivos, que evitan llegar a una situación irremediable o patología grave. Desafortunadamente, esto no sucede con graves consecuencias para la salud de las personas, así como para los sistemas sanitarios que se ven rebasados por la alta demanda de pacientes.

La ciencia detrás de la vida saludable
A diferencia de la medicina tradicional que concibe la necesidad de ir a consulta ante un malestar, la medicina de longevidad busca prevenir esos síntomas mediante un diagnóstico anticipado. Este consiste en conocer el estado general de salud de los pacientes, mediante una serie de pruebas físicas y de laboratorio. Su objetivo es evaluar lo que sucede en el organismo para detectar posibles padecimientos e, incluso, si existe algún riesgo de contraer una enfermedad en el futuro.
Este diagnóstico integral ofrece lo que los médicos llaman un perfil de riesgo individual. Es decir, las suceptibilidades a las que un paciente se encuentra expuesto, en función de su historial médico familiar.
Mapa del envejecimiento y las patologías
Generalmente, este tipo de exámenes analizan la estructura genética de los pacientes, con el fin de determinar si hay posibilidades de desarrollar enfermedades por herencia genética. Las más comunes de estas son el Alzheimer, algunos tipos de cáncer e, incluso, padecimientos cardiovasculares.
Para ello, la medicina de longevidad se auxilia de ramas como la genética, para realizar historiales genético familiares completos. Esto porque, la historia familiar con ciertas patologías aumenta el riesgo de contraerla en generaciones futuras, sin que ello signifique una certeza absoluta.
Este análisis pormenorizado permite comprender el comportamiento de ciertas patologías y la propensión humana a contraerlas y desarrollarlas. Frente a esto, la medicina de longevidad, nos cuenta el Dr. Hernández, ofrece la posibilidad de hackear la genética mediante un giro 180 grados.
Buenos hábitos, la fórmula de la longevidad
Este cambio implica el cese de hábitos perniciosos, mientras se sustituyen por otros más saludables y benéficos al cuerpo humano. Los mecanismos más recurrentes de corrección de hábitos incluyen, entre otros:
- Dejar de fumar y tomar alcohol
- Establecer una dieta balanceada y nutritiva
- Practicar actividad física regular
- Consumir probióticos y vitaminas de manera consciente
Prevención y hackeo genético, el futuro de la medicina
En última instancia, la medicina de longevidad no aumenta años de vida, sino que brinda calidad de vida a esos años. De igual manera, busca prevenir y transmitirle al paciente que cada decisión que tome hoy, tendrá una repercusión mañana.
Contrario a la creencia popular, la genética no es definitiva, sino que se puede revertir mediante la asesoría de profesionales como el doctor José Hernández.



