Las emociones forman parte de la vida diaria y aparecen de forma automática en cualquier tipo de situaciones. Desde toma de decisiones, hasta vínculos o experiencias. En entrevista, Alma Escamilla, nos comparte su visión clínica sobre el papel de las emociones, cómo se manifiestan y por qué la importancia de aprender a gestionarlas.
La formación profesional de Alma Escamilla
Alma Escamilla, es licenciada en psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Cuenta con una maestría en Psicología Clínica y de la Salud, además de un máster en Terapia Cognitivo Conductual por el Instituto Superior de Estudios Psicológicos de Barcelona. También suma a su portafolio diplomados en psicoanálisis, Freud y Lacan, así como regulación emocional en niños y adolescentes.

Su práctica se centra en la psicología clínica, con un enfoque de acompañamiento cercano, psicoeducación y construcción de herramientas para que sus pacientes o quienes confían en ella comprendan lo que sienten y actúen de acuerdo a ello.
El papel de las emociones en la vida diaria
Las emociones son un recurso innato del cuerpo y cumplen una función específica. Cada una se activa como parte de respuestas físicas o mentales, mismas que ayudan a adaptarse al entorno, a tomar decisiones e incluso como protección. Son seis las emociones básicas en cada ser humano.
- La alegría facilita la conexión con experiencias satisfactorias, mientras que refuerza conductas que generan motivación.
- La tristeza permite procesar pérdidas y adaptarse a los cambios.
- El enojo señala límites que han sido rebasados y necesidades que no han sido reconocidas.
- La sorpresa activa la atención frente a situaciones inesperadas.
- El asco funciona como un mecanismo de protección ante aquello que se percibe como dañino.
- El miedo alerta sobre posibles riesgos y prepara al cuerpo para responder.

Una emoción es una reacción automática del cuerpo ante un estímulo. Por otro lado, el sentimiento es la interpretación que se construye a partir de dicha emoción. Por ejemplo, la tristeza es una emoción y la depresión es un sentimiento derivado de esta misma. En otro caso, la ansiedad hace parte de el miedo como emoción principal.
¿Cómo aprender a gestionar tus emociones?
- El primer paso es identificar lo que se siente. Se logra a través de sensaciones físicas como el aislamiento, tensión corporal, fatiga e inquietud.
- Lo siguiente es validar tus emociones sin juzgarlas. Esto significa reconocer que lo que sientes tiene una razón y una función.
- El último paso es expresar tus emociones de forma saludable, como el comunicar límites, necesidades o cualquier tipo de sentir. Esto para evitar la acumulación emocional.

El rol de la terapia en el proceso emocional
El trabajo terapéutico ayuda a construir una relación más compasiva con las propias emociones y a tomar decisiones más conscientes, por medio del acompañamiento profesional. La ayuda psicológica permite identificar patrones, cuestionar creencias y desarrollar nuevas formas de relación con uno mismo o con los demás. Es la mejor opción, ya que se rige de tres pilares; el autoconocimiento, la deconstrucción y la construcción.

Recuerda que no existe una guía exacta para aprender a liberar emociones, por lo que la mejor herramienta es aprender a escucharlas, sin reprimirlas, ni dejar que tomen control sobre el ser. Los hábitos son un medio extra como auxiliar, pues facilitan el procesamiento emocional.



