¿Y si el envejecimiento no fuera un proceso irreversible? Esta es una de las preguntas que David Sinclair, profesor de genética de la Harvard Medical School, explora a través de sus investigaciones sobre longevidad y reprogramación epigenética. Durante la World Governments Summit 2026, celebrada en Dubái en febrero, el científico habló sobre el potencial de la biotecnología para modificar nuestra comprensión del envejecimiento y recuperar algunas funciones celulares afectadas por el paso del tiempo.
En la sesión The Science of Living Longer and Better, Sinclair explicó que su investigación se centra en la reprogramación epigenética, una estrategia experimental que busca restaurar patrones de actividad genética asociados con células más jóvenes. Según la información oficial de la cumbre, los experimentos de su equipo han logrado revertir hasta un 75 % de determinados indicadores de envejecimiento en tejidos animales en cuestión de semanas.

El envejecimiento como un CD rayado
Para explicar su hipótesis, Sinclair recurrió a una analogía: el envejecimiento sería parecido a un CD rayado. La información original permanece almacenada, pero los daños dificultan su lectura. En las células, esta comparación se relaciona con la epigenética, el conjunto de mecanismos que regulan la actividad de los genes sin cambiar la secuencia del ADN.
Con el paso del tiempo, estos mecanismos pueden alterarse y afectar el funcionamiento celular. La hipótesis de la pérdida de información epigenética plantea que recuperar parte de esos patrones podría ayudar a restaurar determinadas capacidades de los tejidos.
A partir de esta idea, los investigadores estudian la reprogramación epigenética parcial. El objetivo es modificar ciertos patrones celulares asociados con la edad sin devolver por completo a las células maduras a un estado similar al de las células madre. De esta manera, se busca recuperar funciones específicas sin perder la identidad de las células ni provocar cambios peligrosos en su comportamiento.

¿Qué han demostrado los experimentos?
En 2020, un estudio publicado en la revista científica Nature, en el que participó Sinclair, mostró que la expresión de tres factores de reprogramación —OCT4, SOX2 y KLF4, conocidos como OSK— permitió recuperar determinados patrones epigenéticos y mejorar la función visual en ratones. Los investigadores estudiaron animales envejecidos y modelos de glaucoma, y observaron resultados relacionados con la función de las células ganglionares de la retina y la regeneración de axones del nervio óptico.
El estudio representó un avance para investigar si la reprogramación epigenética puede ayudar a restaurar funciones biológicas afectadas por la edad o por una lesión. No obstante, sus resultados se obtuvieron en modelos animales y no demuestran que sea posible revertir el envejecimiento humano en un porcentaje equivalente.

De los laboratorios a los ensayos clínicos
Uno de los avances más relevantes en este campo es ER-100, una terapia experimental desarrollada por Life Biosciences, empresa cofundada por Sinclair. La compañía busca evaluar si la reprogramación epigenética puede recuperar funciones de las células ganglionares de la retina, que pueden resultar dañadas en determinadas enfermedades del nervio óptico.
En enero de 2026, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el inicio del programa clínico de ER-100. En junio, Life Biosciences anunció que el primer participante había recibido la terapia en un ensayo clínico de fase 1. El estudio evalúa principalmente la seguridad y la tolerabilidad del tratamiento en personas con neuropatías ópticas, entre ellas el glaucoma de ángulo abierto y la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica.
En octubre de 2026, la empresa publicó datos preliminares de los primeros tres participantes con glaucoma. Según su comunicado, el tratamiento fue bien tolerado durante los primeros 56 días y dos participantes mostraron señales iniciales de mejoría en algunas mediciones del campo visual.

¿Estamos cerca de revertir el envejecimiento humano?
La investigación de Sinclair abre una vía para estudiar si determinadas funciones celulares pueden recuperarse mediante la reprogramación epigenética. En estudios con animales ya se revirtieron los signos de la edad hasta en un 75% en solo seis semanas, pero el inicio de ensayos clínicos con terapias como ER-100 — aunque representa un paso importante — no equivale a haber encontrado una fórmula para revertir el envejecimiento humano.
El avance más interesante es la posibilidad de desarrollar tratamientos que recuperen funciones celulares concretas y que, si demuestran ser seguros y eficaces, puedan beneficiar a personas con enfermedades que hoy cuentan con opciones terapéuticas limitadas.
¿Y tú? ¿Crees que la reprogramación celular podría cambiar nuestra forma de entender el envejecimiento?


