Mientras avanzan los preparativos para la Copa Mundial 2030, Marruecos impulsa uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos de la historia del deporte: el Grand Stade Hassan II, un estadio que tendrá capacidad para 115,000 espectadores, convirtiéndose en el más grande del mundo.

Deporte y tradición cultural
Lejos de apostar por una arquitectura convencional, el Grand Stade Hassan II toma como referencia los moussem, las tradicionales reuniones y festivales comunitarios de Marruecos.
El proyecto, desarrollado por los estudios Oualalou + Choi y Populous, estará cubierto por una enorme estructura tensada que evocará una gran tienda tradicional marroquí. Esta cubierta protegerá tanto las gradas como las áreas públicas, al tiempo que permitirá la entrada de luz natural y favorecerá la ventilación del recinto.

Mucho más que un estadio
Además de su capacidad récord, el complejo contará con jardines, plazas públicas, áreas comerciales, restaurantes y espacios recreativos que permanecerán abiertos incluso fuera de los días de partido. La propuesta va de la mano con la idea de transformar los estadios en destinos urbanos de uso permanente y no únicamente en recintos para eventos deportivos.
Ubicado en las afueras de Casablanca, el recinto forma parte de la estrategia del país para albergar el torneo que organizará junto con España y Portugal. El estadio incorpora estrategias de sostenibilidad como el aprovechamiento de la ventilación natural, amplias áreas verdes y soluciones orientadas a reducir el impacto ambiental de una infraestructura de esta magnitud.
Al mismo tiempo, el proyecto contempla sistemas de iluminación de alta eficiencia, infraestructura digital para optimizar la experiencia de los asistentes y una distribución diseñada para facilitar la movilidad de decenas de miles de personas antes, durante y después de cada encuentro

Más allá de ser anfitrión del mundo en el 2030, el Grand Stade Hassan II refleja cómo los grandes eventos deportivos se han convertido en plataformas para impulsar proyectos que combinan diseño, innovación, sostenibilidad y desarrollo urbano.
Su construcción busca dejar un legado en el país que trascienda cualquier otra copa del mundo.
