Una buena alimentación, un buen descanso y una rutina de ejercicio pueden transformar nuestras vidas de manera definitiva y llevarnos a un estado de bienestar 360.
Qué es la microbiota
La microbiota o microbiota intestinal se refiere a una serie de microorganismos que viven en el intestino de todas las personas, cuya tarea principal es colaborar en el proceso digestivo mediante el procesamiento de vitaminas y depurando sustancias que pudieran ser nocivas para nuestra salud.

Esta pequeña comunidad de microorganismos está conformada por virus, bacterias, hongos y parásitos que, en conjunto, trabajan para facilitar la digestión, mejorar el sistema inmune y equilibrar el tracto digestivo. A pesar de su importancia, pocas veces mencionamos a la microbiota como parte de nuestra salud y bienestar general. Por el contrario, constantemente olvidamos su importancia y dejamos de procurarla.
Por ejemplo, está comprobado que un ritmo de vida acelerado como el que acostumbramos tener afecta de manera directa, ya sea por los malos hábitos alimenticios o bien por el ajetreado nivel de vida que llevamos cotidianamente. Por no mencionar el uso de fármacos u otros productos que también afectan a la microbiota, desequilibrando y reduciendo su efectividad.
Microbiota equilibrada
Cuando los organismos que componen la microbiota se encuentran en perfecto equilibrio, esta puede impulsar el metabolismo natural de nuestros cuerpos, así como acelerar el proceso de absorción de las vitaminas y nutrientes de los alimentos que consumimos. Por el contrario, cuando la microbiota y los microorganismos que la componen se encuentran desequilibrados, se le conoce como disbiosis, es decir, un crecimiento o decrecimiento de los niveles adecuados de los distintos organismos de la microbiota.

Algunas de las consecuencias de padecer una disbiosis pueden ir desde una digestión inadecuada y deficiente, inflamación en la zona abdominal, o bien pueden derivar en mayores riesgos de contraer una enfermedad crónico degenerativa y, en casos extremos, acelerar el proceso de envejecimiento natural del cuerpo.
Microbiota y bienestar 360
La importancia de la microbiota no está limitada al sistema intestinal, sino que va más allá y tiene efectos en la salud inmunológica, cerebral e, incluso, hormonal. Esto porque las sustancias químicas derivadas del proceso digestivo impactan de manera directa en el funcionamiento completo del cuerpo humano.

De esta manera, la microbiota es tan esencial para nuestra supervivencia y bienestar como el oxígeno mismo. Particularmente, los neurotransmisores del sistema cerebral son alimentados por los nutrientes que derivan del proceso digestivo y la ingesta alimenticia, como en el caso de la serotonina que depende directamente de la comida.
Algunas de sus funciones más importantes, de acuerdo con los sistemas en los que operan, son:
- Sistema digestivo: descomponiendo mediante el proceso digestivo los alimentos en carbohidratos, sintetizando vitaminas y minerales, todo esto a través de la sintetización de la bilis para la descomposición.
- Sistema inmune: distinguiendo las vitaminas y nutrientes de los patógenos dañinos de los alimentos que consumimos.
- Sistema nervioso: en la producción de neurotransmisores, la microbiota incide mediante la modulación química de estos, que se derivan del proceso digestivo.
- Sistema endocrino: la microbiota libera hormonas que regulan el metabolismo, la glucosa y el apetito, mediante células del sistema endocrino.
Hábitos que mejoran la microbiota
Los especialistas recomiendan seguir estos hábitos para mejorar la microbiota intestinal:
- Comer alimentos fermentados, ricos en fibra vegetal, así como lácteos como el yogurt natural, salmuera, kombucha, kéfir, entre otros.

- Dormir bien, debido a que el estrés y el cansancio afectan la salud intestinal, por lo que se recomienda una buena calidad del sueño profundo.
- Consumir prebióticos y probióticos como bacterias o levaduras, para conducir a una microbiota más resistente.
- Evitar el consumo de alimentos procesados y ultraprocesados, debido a que estos alteran la mucosa del tracto gastrointestinal.
- Moderar la ingesta de edulcorantes artificiales cuya presencia es común en refrescos o frituras que consumimos regularmente, debido a que estos tienen un impacto negativo en el microbioma intestinal.
- Evitar la desinfección excesiva, o bien realizarla de manera correcta. Por ejemplo cuando lavamos el pollo, antes que desinfectar, lo que hacemos es exponer la carne a nuevas bacterias, por lo que basta con una adecuada cocción de los alimentos.

En suma, la salud de la microbiota intestinal es un cúmulo de factores tales como la dieta, el sueño, la exposición ambiental, entre otros, que demandan moderación y equilibrio.



