En los últimos años las prácticas curativas ancestrales se han popularizado, levantado serios cuestionamientos sobre su efectividad y su seguridad.
Medicina natural, ciencia o mito
El término medicina integrativa o complementaria, popularmente conocida como medicina natural, se refiere a la práctica milenaria de diversas culturas alrededor del mundo, del empleo de recursos naturales para prevenir y tratar enfermedades de distinta índole. Debido a dicho uso de recursos naturales, su efectividad es constantemente puesta a prueba por las personas, argumentando que esta disciplina carece de rigor científico.

En los últimos años, su práctica se ha popularizado, levantado nuevos cuestionamientos en torno a su eficiencia e integridad. Muchas personas se preguntan cotidianamente si el uso de la medicina natural es seguro y puede tener efectos positivos en nuestra salud.
Evidencia científica
Los estudios clínicos sobre el uso de recursos naturales como elementos en el tratamiento y la prevención de enfermedades son abundantes, no obstante, existe una abierta reticencia a su empleo, por lo que la mayoría de las personas optan por usar la medicina convencional. Lo cierto es que buena parte de la medicina convencional tiene su origen en elementos activos provistos por la medicina natural, como en el caso de los analgésicos, derivados de los opioides naturales como la cannabis, por mencionar la planta más famosa.

La evidencia científica demuestra que el empleo de ciertos recursos naturales puede traer beneficios a la salud de las personas usuarias, aunque esto no tiene que entenderse como un aliciente para su uso desmedido o automedicado. Por el contrario, como en cualquier rama médica, los tratamientos deben ser prescritos por profesionales en la materia, quienes optarán por combinar dichos recursos con algunos de la medicina convencional o no.
Por tanto, resulta absolutamente necesario un diagnóstico médico previo a su uso, así como un adecuado tratamiento de los mismos recursos. La medicina natural representa un campo poco explorado por la población, pero que cuenta con un respaldo científico significativo. Su uso, cada vez más popular entre las personas, está orillando a más investigaciones sobre sus efectos benéficos en la salud de sus usuarios.

Instituciones médicas de alto prestigio, como la Clínica Mayo en Estados Unidos, han afirmado su potencial curador, en tanto la medicina natural o complementaria, representa un ejercicio holístico de compresión de nuestro organismo y el medio ambiente. Aunque, la misma Clínica sugiere precaución en torno a su uso y consumo.
Medicina herbaria
Una de las ramas más populares de la medicina natural es la medicina herbaria, cuyo uso puede variar por la presentación de los recursos herbarios, ya sea de manera directa; por ejemplo con la hoja de coca, masticada en la región andina desde tiempos prehispánicos para tratar dolencias gastrointestinales y mareos como antidepresivo de acción rápida y como complemento alimenticio para la pérdida de peso y el acondicionamiento físico.
O bien a través de algunos brebajes y otras recetas hechas principalmente con hierbas, como con las infusiones hechas de ruda, empleadas para aliviar los dolores menstruales, resolver problemas digestivos y respiratorios, así como por su efecto relajante para trastornos socioemocionales. Este campo de la medicina natural también es conocido como fitoterapia, por los fines terapéuticos y curativos que las plantas y los recursos herbarios tienen. La eficacia de este tipo de recursos ha sido constatada mediante ensayos clínicos para diversas plantas.
Tal es el caso del jengibre y su uso terapéutico para lidiar con las náuseas y mareos relacionados con el embarazo y la lactancia materno. Un caso similar fue el del uso del hipérico, una planta cuyas hojas amarillas y doradas, similares a las de la flor de calabaza, ha sido empleada como tratamiento para la depresión leve a moderada. O bien, el uso de la cúrcuma como antiinflamatorio y antioxidante natural, ayudando en los tratamientos contra la artritis reumatoide.

Prácticas curativas ancestrales
Si bien la acepción más recurrente de la medicina natural es la fitoterapia, ésta no se limita de manera exclusiva al empleo de recursos naturales como fármacos no convencionales. Sino que también se desprenden prácticas milenarias orientadas a brindar un bienestar integral en sus pacientes.
Algunas de estas prácticas incluyen técnicas probadas por la Universidad de Harvard como alicientes para tratar diversos padecimientos, algunas de éstas son:
- La yoga.
- Tai chi.
- Terapias de respiración.
- Meditación mindfulness.
Todas estas, de igual manera que con la fitoterapia, también se encuentran probadas científicamente mediante ensayos clínicos, brindando seguridad y certezas médicas a las prácticas curativas ancestrales. Este tipo de prácticas han demostrado reducir los niveles de estrés y ansiedad, así como su incidencia en la reducción de la presión arterial, mejorando la flexibilidad y la fuerza muscular.

Asimismo, es evidencia científica que el tai chi o la yoga producen altos niveles de cortisol y pueden ser benéficos en el segmento poblacional de los adultos mayores, debido a que previene los riesgos de caídas y fracturas, mediante el mejoramiento del equilibrio y la movilidad.



