Un tipo de neurogénesis
El término neuroplasticidad hace referencia a la capacidad cerebral de los seres humanos para adaptarse según las experiencias e, incluso, los traumas sufridos, en una suerte de aprendizaje a nivel cerebral. Tales experiencias moldean nuestro cerebro a nivel celular, aunque también lo hacen con su estructura y anatomía, reflejando una capacidad de resiliencia cerebral extraordinaria.
En el mismo sentido, la neuroplasticidad se encuentra íntimamente relacionada con el desarrollo humano y las experiencias que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida. Durante la cual se reconfiguran las conexiones cerebrales para mantener comunicación entre áreas de nuestra mente o bien desconectarse entre sí, lo que se conoce como fenómenos de plasticidad en el cerebro.

Tales fenómenos varían según la edad y ciclo cerebral en que nos encontremos, incluso si nuestro entorno se encuentra más propenso a procurar cambios neurogénicos o de creación de neuronas mediante células madre.
Neuroplasticidad a lo largo de la vida
Este tipo de fenómenos que cambian nuestra estructura cerebral, así como sus interconexiones, son concomitantes a la vida humana, es decir, nunca dejan de suceder en nuestro cerebro. Sin embargo, su frecuencia e intensidad representan variaciones a lo largo de nuestra vida.
De acuerdo con los especialistas, dependiendo de los ciclos de vida los fenómenos de neuroplasticidad pueden hacerse presentes con mayor o menor presencia. Por ejemplo, durante la infancia, el aprendizaje cerebral es constante e intensivo, mientras que en los adultos mayores, la neuroplasticidad es apenas perceptible, debido a que la actividad cerebral está prácticamente adecuada a las personas mayores, aunque sigue estando presente.

Lo anterior se evidencia de diversas maneras, como en el caso de los niños, quienes tienen curvas de aprendizaje notablemente más breves y reducidas que el resto de las personas adultas. Habilidades como aprender a andar en bicicleta, nadar, o aprender una segunda lengua, son relativamente sencillas durante los primeros años de nuestro desarrollo. Por el contrario, en los adultos los procesos de aprendizaje suelen ser más tardados y por ende, terminar abruptamente, sin ninguna experiencia neuroplástica.
Evidencia científica
Recientemente, durante la Semana del Cerebro 2025. Moldea tu Cerebro, organizada por el Instituto de Neurobiología de la UNAM, en su sede de Juriquilla, Querétaro, se comentaron los principales avances en la investigación biomédica al respecto de la neuroplasticidad. Entre las novedades científicas presentadas se destacan el descubrimiento de las habilidades cerebrales relacionadas a la memoria selectiva, para almacenar recuerdos útiles para nuestra vida cotidiana, mientras que desechamos el resto.
A pesar de la abundante evidencia científica sobre la existencia de la neuroplasticidad y otros fenómenos de neurogénesis, es decir, los procesos biológicos que crean nuevas neuronas en nuestro cerebro, las personas mantienen cierta reticencia a aceptarla como parte de la disciplina médica. De acuerdo con Luis Concha Loyola, investigador del Instituto de Neurobiología de la UNAM, la neurogénesis es una realidad, pese a la creencia popular de que no hay regeneración celular cerebral.
Siguiendo con su argumentación, el doctor Concha Loyola afirma que no todo el cerebro sufre este tipo de alteraciones neuroplásticas, sino que son áreas específicas las que pueden experimentarlas. Sobre esta cuestión, se destacan el hipocampo y el bulbo olfatorio, como principales áreas cerebrales susceptibles de generar una nueva sinapsis o conexión neuronal, como resultado de un fenómeno neuroplástico.

Estudios clínicos han demostrado que, en casos de entrenamiento y aprendizaje, ocurren fenómenos químicos cerebrales que resultan fundamentales para entender los diversos procesos de neuroplasticidad. Tal es el caso de quien aprende a tocar el piano, que experimenta una mielinización (modulación de la mielina, proteína destinada a construir fibras nerviosas).
Resiliencia cerebral
Existen evidencias de que estos cambios también son perceptibles a nivel físico, como en el caso de la hiperactividad que podemos experimentar en estos casos.

Para poder potenciar los fenómenos de neuroplasticidad en nuestro cerebro la Universidad de Harvard nos propone seguir las siguientes recomendaciones:
- Hacer ejercicio y mantenerse en constante movimiento, previniendo el atrofiamiento muscular, incluido el cerebral.
- Alimentarse sanamente, sobre todo considerando que esos nutrientes irán directamente a nuestro cerebro.
- Tener un descanso de calidad, en la medida en que el sueño repara puentes neuronales.
- Mantener activo el cerebro con diversos ejercicios o quiz que fomenten la actividad cerebral y el pensamiento crítico.
En suma, la neuroplasticidad nos demuestra científicamente que nuestro cerebro no es un músculo estático e inmóvil a lo largo de nuestra vida, sino ante todo, un órgano capaz de adaptarse constantemente, adquirir nuevas habilidades o bien recuperarse de algunos traumas o lesiones, evidenciando una enorme resiliencia.



