La tecnología de ARNm está a punto de protagonizar un nuevo capítulo en la medicina. Esta semana, Moderna y Merck anunciaron resultados positivos de un ensayo clínico de fase 3 para intismeran autogene, una terapia personalizada de ARNm anteriormente conocida como mRNA-4157 o V940.
Administrada junto con pembrolizumab —el principio activo de Keytruda—, la terapia logró reducir significativamente el riesgo de recurrencia y diseminación del melanoma en pacientes con enfermedad de alto riesgo que habían sido sometidos previamente a cirugía.

Una vacuna diseñada para cada paciente
A diferencia de una vacuna tradicional, esta terapia no está diseñada para prevenir una enfermedad antes de que aparezca. Su objetivo es entrenar al sistema inmunitario para reconocer y atacar las células cancerosas que podrían permanecer en el organismo después de retirar quirúrgicamente un tumor.
El proceso comienza con una muestra del tumor del paciente. A partir de su secuenciación genética, los investigadores identifican mutaciones específicas que producen proteínas anormales conocidas como neoantígenos. Estos funcionan como una especie de señales que pueden ayudar al sistema inmunitario a distinguir las células tumorales de las células sanas.
Con esta información se desarrolla una vacuna de ARNm específica para cada persona. Una vez administrada, esta proporciona instrucciones para que el organismo produzca temporalmente esos neoantígenos y prepare al sistema inmunitario para reconocerlos. En otras palabras, cada paciente recibe una terapia construida a partir de las características genéticas de su propio cáncer.

¿Qué encontraron durante el ensayo clínico?
El nuevo ensayo de fase 3, denominado INTerpath-001, incluyó a más de 1,100 pacientes con melanoma de alto riesgo en estadios IIB a IV cuyo cáncer había sido retirado quirúrgicamente. Los participantes recibieron pembrolizumab junto con intismeran autogene o pembrolizumab con un placebo.
Los resultados anunciados por Moderna y Merck mostraron que la combinación alcanzó sus principales objetivos y ofreció una ventaja estadísticamente significativa frente a pembrolizumab solo, al prolongar el tiempo durante el cual los pacientes permanecieron libres de recurrencia y metástasis.
Estos resultados se suman a los datos de cinco años del estudio de fase 2b, en el que la combinación redujo 49% el riesgo de recurrencia o muerte y 59% el riesgo de metástasis a distancia o muerte.

Una nueva frontera para el cáncer
Lo que hace especialmente interesante a esta tecnología es que busca convertir la información genética del tumor en una especie de huella molecular individual que pueda utilizarse para entrenar al sistema inmunitario.
Y aunque el melanoma es actualmente uno de los escenarios más avanzados para esta tecnología, Moderna y Merck ya están estudiando el mismo enfoque en otros tipos de cáncer, incluidos tumores de pulmón, vejiga y riñón.
A pesar de los resultados, esta posible vacuna continúa siendo una terapia en investigación y todavía no está aprobada para uso general. Por ahora, el anuncio representa un momento importante para la oncología: por primera vez, una terapia personalizada contra el cáncer basada en ARNm ha demostrado resultados positivos.


