La melena de león, ha pasado de ser un ingrediente tradicional de la medicina oriental a convertirse en uno de los hongos más estudiados por su posible relación con la salud cerebral. Sus compuestos bioactivos han despertado interés por su capacidad para favorecer procesos relacionados con el crecimiento neuronal y la función cognitiva.
Algunos estudios clínicos han encontrado resultados prometedores que explican por qué este hongo se ha incorporado a la conversación sobre longevidad cognitiva y muy posiblemente a un futuro tratamiento para el Alzheimer.
¿Qué es la melena de león?
La melena de león es un hongo comestible cuyo nombre científico es Hericium erinaceus. Su apariencia, formada por largas estructuras blancas que recuerdan a una melena, es tan característica como su composición. Este hongo contiene sustancias bioactivas como las hericenonas y erinacinas, compuestos que han sido estudiados por sus posibles efectos sobre el sistema nervioso.
Uno de los mecanismos que más interés ha generado es su relación con el factor de crecimiento nervioso (NGF), una proteína involucrada en el desarrollo, mantenimiento y supervivencia de determinadas neuronas. Investigaciones preclínicas han sugerido que algunos compuestos de Hericium erinaceus pueden estimular procesos relacionados con este factor.

Del laboratorio al cerebro
El interés científico por la melena de león no se limita a sus componentes. Estudios realizados en modelos animales han observado posibles efectos sobre la memoria, el aprendizaje y la neurogénesis. También se han investigado sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, dos vías relevantes cuando se estudia el envejecimiento cerebral.
En modelos animales, algunos extractos de Hericium erinaceus han mostrado efectos sobre el deterioro de la memoria asociado con determinados procesos neurodegenerativos como el Alzheimer.

¿Qué dice la evidencia en humanos?
Uno de los estudios más citados es un ensayo clínico publicado en 2009 en Phytotherapy Research. La investigación incluyó a hombres y mujeres japoneses de entre 50 y 80 años con deterioro cognitivo leve. El ensayo fue doble ciego y controlado con placebo y encontró una mejora significativa en las puntuaciones de función cognitiva entre quienes recibieron Hericium erinaceus durante el periodo de intervención.
Otro ensayo clínico, publicado en 2019 en Biomedical Research, estudió durante 12 semanas el consumo oral de suplementos elaborados a partir del cuerpo fructífero del hongo. Los investigadores utilizaron distintas pruebas cognitivas y encontraron una mejora significativa en la puntuación del Mini-Mental State Examination (MMSE).
Estos resultados son interesantes porque sugieren que ciertos preparados de melena de león podrían tener un efecto sobre algunos aspectos de la función cognitiva.

¿Puede prevenir el Alzheimer?
La melena de león no debe considerarse actualmente como un tratamiento para el Alzheimer, ya que en las investigaciones actuales todavía no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que pueda detener, revertir o prevenir por sí sola la enfermedad.
Su atractivo dentro de la conversación sobre longevidad cerebral radica en su potencial para favorecer la función cognitiva y procesos relacionados con la salud neuronal. Y aunque los resultados son prometedores, aún se necesita mayor evidencia clínica para determinar su verdadero alcance. Por ahora, la melena de león se perfila como un ingrediente de interés en la búsqueda de nuevas estrategias para un envejecimiento cerebral saludable.


