Llegar a los 110 años es una excepción demográfica, pero también puede convertirse en una ventana para estudiar cómo funciona el cuerpo durante el envejecimiento. Un nuevo estudio de la Universidad de Osaka, publicado en Cell Reports, encontró una particularidad en el sistema inmunológico de los llamados supercentenarios: una expansión de un tipo poco común de células T que podría estar relacionada con la capacidad del organismo para responder a amenazas que aumentan con la edad.

Una célula que cambia con la edad
La investigación se centró en las CD4 CTL, un tipo de linfocito T que combina características de las células CD4, tradicionalmente asociadas con la coordinación de la respuesta inmune, y de las células citotóxicas, capaces de atacar directamente células infectadas o potencialmente peligrosas.
Aunque estas células son poco frecuentes durante gran parte de la vida, los investigadores observaron que comienzan a aumentar alrededor de los 100 años. En las personas de más de 110 años analizadas, llegaron a representar cerca de una quinta parte de las células T presentes en la sangre.
Para llegar a estos resultados, el equipo analizó células T de personas de diferentes edades y combinó los datos de personas centenarias y supercentenarias con más de 1,500 perfiles públicos. Un modelo de inteligencia artificial permitió identificar estas células y seguir su presencia desde edades tempranas hasta los 110 años.

Un sistema inmune que no parece agotarse
Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue que estas células, a pesar de acumularse en edades avanzadas, no mostraban señales de agotamiento inmunológico. Además, los investigadores encontraron grandes grupos de células con receptores similares, una señal compatible con exposiciones repetidas a determinados antígenos a lo largo del tiempo.
El análisis también reveló similitudes entre algunos de los receptores de estas células y los encontrados en células T que se expanden dentro de tumores, particularmente en cáncer de pulmón. Esto abre la posibilidad de que estas células tengan un papel en la vigilancia frente a células potencialmente dañinas e incluso contribuir a mantener cierta protección frente a enfermedades relacionadas con la edad.

¿Qué nos dice sobre la longevidad?
El envejecimiento del sistema inmunológico se ha estudiado principalmente desde la perspectiva de su deterioro. Pero esta nueva investigación plantea otra posibilidad. En este caso, las personas que alcanzan edades extraordinarias; el sistema inmune podría no limitarse a perder funciones, sino reorganizarse para responder a un entorno biológico diferente.
Y aunque la investigación no ofrece todavía un biomarcador capaz de predecir quién llegará a los 110 años ni una estrategia para reproducir este fenómeno. Sí aporta una nueva pista sobre lo que ocurre en el organismo durante la longevidad extrema y quizá con el tiempo encontrar una de las claves para entender el envejecimiento saludable desde cómo se adapta nuestro sistema inmune al paso del tiempo.


