En GenHack vivimos una experiencia que conmemora al mar con sabores típicos de Baja California y el Pacífico mexicano. Al Mar, ubicado en Interlomas, nos invitó a probar un menú especial para nuestra revista, con una selección de platillos llenos de frescura, autenticidad y calidad. Además, platicamos con su chef, Carlos Bravo, para conocer más sobre la propuesta detrás de este espacio gastronómico.
La esencia de AL MAR
La inspiración de Al Mar parte de la cocina de Baja California, de ahí eslogan: “un oasis de la Baja”. Todo inicia tras la necesidad por crear un concepto que saliera de lo ordinario, más allá de solo servir mariscos, con ingredientes frescos provenientes de Ensenada y preparaciones de autor que buscan mantener una identidad propia.
“No queríamos ser el típico lugar de camarones al mojo o camarones a la diabla, porque eso encuentras en todos lados. Empezamos a idear este lugar con esa visión, con ese concepto.” – menciona el chef Carlos.
Su carta reúne más de 70 platillos que toman como referencia los productos del Pacífico mexicano y, a su vez, incorporan elementos de la cocina contemporánea, sin perder de vista los sabores característicos de la región o los clásicos que conocemos.

El menú GenHack select
Para nuestra visita, el equipo de Al Mar diseñó una serie de platillos que comenzó con una jicaleta para limpiar el paladar antes de iniciar con los platos fuertes. Como primer platillo nos ofrecieron una almeja cocholata de Ensenada, acompañada con mantequilla y salsas negras.

Después llegó la “Tostada Baja”, con pulpo y verduras verdes servida de forma invertida y en la base manzana verde, vinagre de frambuesa, limón y aceite de oliva.

El recorrido continuó con dos tacos. El primero preparado con camarones rebozados, ensalada, cremosa de aguacate y mayonesa de chipotle. El segundo se trata de un nuevo agregado al menú, un taco de pulpo al mole.

Para cerrar la parte salada llegaron camarones zarandeados, cocinados al carbón, acompañados de arroz blanco con plátano y papas de camote.

Por último, un postre de clásicas fresas con crema junto a un toque de albahaca y merengues por encima, servido sobre una salsa de fresa y helado de rompope.

La arquitectura desde la cocina
La propuesta de Al Mar también se encuentra inmersa en el diseño del restaurante. El espacio toma referencias del desierto, con tonalidades arena, materiales y elementos naturales como cactus que ayudan a construir toda una conexión visual con el paisaje de Baja California. Las preparaciones de sus platillos también cuentan toda una historia en relación con la construcción del lugar, como parte de una extensión. La presentación de la “Tostada Baja”, por ejemplo, toma elementos de la arquitectura del lugar y los convierte en parte de la experiencia en la mesa.

Es así como en GenHack conocimos la personalidad del lugar a través del menú. Al Mar crea un concepto único, donde distintos elementos dialogan entre sí, desde la gastronomía, hasta la arquitectura y el ambiente del restaurante, diseñado para todo tipo de público.


