Amomoxtli, ubicado al pie de la Sierra del Tepozteco, en el Pueblo Mágico de Tepoztlán, Morelos, y a hora y media de la Ciudad de México, es un hotel boutique que propone un refugio donde la naturaleza, la cultura y el cuidado integral forman parte de la misma experiencia.
Este año Amomoxtli celebra su aniversario número diez y su tercera Llave MICHELIN con una propuesta que entiende el bienestar como una forma de bajar el ritmo y volver a conectar con el entorno.
Una finca familiar convertida en refugio
Amomoxtli, cuyo nombre en náhuatl significa “lugar entre dos ríos”, nació de una antigua finca familiar y hoy cuenta con 34 habitaciones. Su casa principal, los caminos empedrados, los árboles centenarios y los jardines conservan el espíritu original de la propiedad, pensada para una estancia íntima.
El diseño de la la arquitectura dialoga con el paisaje a través de piedra volcánica, madera y vegetación. Y el interior: textiles, cerámica y mobiliario elaborados a mano por artesanos mexicanos funcionan como parte de una narrativa que celebra la riqueza cultural del país.

El agua como hilo del bienestar
Fiel al significado de su nombre, el agua acompaña toda la estancia. Está presente en la alberca central, en el antiguo estanque de la finca y en los canales naturales que recorren el spa.
En Amomoxtli, el cuidado integral se entiende como una invitación a recuperar el equilibrio. El spa combina tratamientos, temazcal y rituales inspirados en tradiciones ancestrales. El entorno suma a esa experiencia, rodeado de montañas y vegetación.

Nutrirse de México
La conexión con el entorno llega también a la mesa. Mesa de Origen, el restaurante del hotel, trabaja con ingredientes de Morelos y estados cercanos, sigue los ritmos de cada temporada y respeta el origen de cada producto.
Su propuesta lo ha colocado entre los 250 mejores restaurantes de México, de acuerdo con la Guía México Gastronómico de Culinaria Mexicana.

Una tercera Llave MICHELIN
Y en 2026, celebran por tercer año consecutivo con una Llave MICHELIN; un reconocimiento a la consistencia de una hospitalidad que encuentra su singularidad en el respeto por sus raíces.
Diez años después de abrir sus puertas, Amomoxtli se mantiene como una puerta de entrada para vivir Tepoztlán, como un destino único: un lugar para habitar el ritmo de otra manera.


