Los nuevos avances en tecnología también buscan encontrar nuevas formas de acompañar a las personas. Jennie, desarrollada por la empresa estadounidense Tombot, es una mascota robótica diseñada para ofrecer compañía y apoyo emocional a quienes no pueden cuidar de un animal doméstico, especialmente adultos mayores con con deterioro cognitivo.
¿Cómo funciona Jennie, el perro robótico de Tombot?
Jennie integra distintos sensores que le permiten responder al tacto, los sonidos, los movimientos y los comandos de voz. Puede reaccionar cuando una persona la acaricia, mover la cabeza, mover la cola y emitir sonidos similares a los de un cachorro.
Su desarrollo también incorpora el trabajo creativo de Jim Henson’s Creature Shop, el estudio conocido por su experiencia en animatrónica y diseño de criaturas para cine y televisión. Esta colaboración contribuye a que Jennie tenga una apariencia y una textura más cercanas a las de un animal real.
El dispositivo intenta generar una experiencia de compañía que pueda adaptarse a las necesidades de sus usuarios, por lo que la interacción mecánica se complementa con respuestas programadas y sensores.

Una alternativa para el cuidado de adultos mayores
El proyecto de Tombot nació de una experiencia personal. Su fundador, Tom Stevens, comenzó a desarrollar la idea después de que su madre, Nancy, fuera diagnosticada con Alzheimer y ya no pudiera cuidar de su perro. La separación de su mascota contribuyó a su sensación de soledad y aislamiento, lo que llevó a Stevens a explorar alternativas que conservaran algunos de los beneficios emocionales asociados con la convivencia con animales.
A partir de esa experiencia, la empresa comenzó a trabajar en una mascota robótica pensada para personas con demencia, dificultades cognitivas o limitaciones físicas que les impiden atender las necesidades de un animal vivo.

Una nueva forma de acompañamiento
Este tipo de tecnología también podría resultar útil en residencias para adultos mayores, hospitales y otros espacios de atención en los que mantener animales domésticos puede ser complicado por cuestiones de seguridad, higiene o logística.
Aunque las investigaciones sobre animales robóticos han explorado posibles beneficios en el estado de ánimo, la interacción social y algunos síntomas asociados con la demencia, sus resultados no deben interpretarse como una garantía de eficacia para todas las personas. Jennie tampoco sustituye la atención médica, el acompañamiento humano ni las intervenciones profesionales en salud mental. Pero si representa una de las propuestas más llamativas que explora cómo la robótica puede integrarse en el cuidado y el bienestar cotidiano.


