La vida en pantalla
En los últimos años el uso constante de nuestros dispositivos, como consecuencia de la paulatina digitalización de la vida cotidiana, ha derivado en algunas repercusiones médicas de diversa índole. La televisión, los dispositivos móviles y la computadora, han moldeado nuestra vida y nos han orillado a pasar cada vez más tiempo frente a una pantalla.

Este modo de vida tiene varias implicaciones físicas y mentales que pueden ser dañinas para nuestra salud, como consecuencia de la actividad sedentaria que representa mirar una pantalla, ya sea mientras estamos sentados o acostados. Lo anterior no quiere decir que las pantallas sean inservibles y dañinas por sí solas, sino en la medida en que el tiempo que pasamos frente a éstas no esté regulado.
Sobre todo tras la pandemia, el tiempo que pasamos frente a las pantallas, como consecuencia del teletrabajo, las clases virtuales y, desde luego, el ocio necesario, ha aumentado de manera alarmante, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este uso prolongado de dispositivos ha alterado nuestros ciclos de sueño, favoreciendo el insomnio y el cansancio.
Cuáles son los efectos de las pantallas en nuestra salud
La exposición constante a pantallas demanda un esfuerzo considerable de nuestra vista y nuestra mente, como requisito de mantenerse atento a las mismas. Sus efectos pueden ser diversos, aunque los más comunes pueden incluir fatiga ocular, visión borrosa, ojos secos e irritación. Asimismo, el uso excesivo de una pantalla puede provocar migrañas moderadas a fuertes, sensación de cansancio general, así como sensibilidad fotovoltaica.

Los síntomas del uso constante de pantallas no terminan ahí, sino que pueden agravarse a condiciones socioemocionales, tales como la ansiedad, hiperactividad o somnolencia. De igual manera, la agresividad e, incluso, la depresión pueden llegar a producirse como síntoma.
Estos apenas son algunos riesgos de pasar demasiado tiempo frente a las pantallas, por lo que los desafíos de reducir ese tiempo promedio son igualmente preocupantes.
Los niños y las pantallas
Uno de los sectores poblacionales más afectados por la tendencia creciente al uso de pantallas son los niños. De acuerdo con la enciclopedia digital Medlineplus, provista por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, los niños estadounidenses pasan 3 horas diarias frente a una televisión, esta cifra se incrementa si consideramos el tiempo dedicado a otros tipos de dispositivos y sus pantallas, por lo que el promedio puede variar entre las 5 a 7 horas diarias.
Algunas de las consecuencias de que los niños y niñas pasen demasiado tiempo frente a una pantalla pueden incluir, entre otras:
- Dificultades para conciliar el sueño.
- Desarrollo de problemas de atención, ansiedad y/o depresión.
- Aumento de peso, como consecuencia del sedentarismo de ver una pantalla.
De manera particular, los problemas de obesidad relacionado al tiempo que pasamos frente a una pantalla ha sido de especial consideración para la comunidad científica, sobre todo sus efectos en niños y niñas. Más allá de la inactividad física, se ha comprobado que los múltiples anuncios y propagandas presentadas a través de la televisión, o bien a través de los entornos digitales, pueden acarrear elecciones de alimentación malsana.
Sobre todo con productos con altos niveles de azúcar, sal o bien ricos en grasas saturadas, por mencionar algunos. En el mismo sentido, pasar tiempo frente a una pantalla se suele acostumbrar con el consumo de algún alimento, como en el caso de palomitas o cualquier otro snack que, precisamente por el nivel de vida sedentario que producen las pantallas, no termina por ser procesado de la manera correcta dentro de nuestro organismo.

Por lo anterior, los especialistas médicos han sugerido algunas pautas para regular el tiempo que pasan los niños frente a una pantalla. Estas incluyen prohibiciones expresas para que menores de 2 años vean una pantalla, porque su desarrollo cognitivo puede verse afectado por éstas; así como límites para que los pequeños de la casa vean la televisión o algún otro dispositivo en un tiempo no mayor a 2 horas diarias.
Qué hacer frente a las pantallas
Como ya mencionamos, nuestra vida cotidiana está rodeada de pantallas de diversa índole, por lo que exigir una desconexión total resulta prácticamente imposible, aunque no quiere decir que no podamos poner en práctica algunas estrategias para reducir el tiempo que pasamos frente a las pantallas.

Algunas de estas recomendaciones son:
- Evitar ver pantallas cuando estamos realizando otras actividades, como comer, por ejemplo.
- Practicar ejercicio u otras actividades de forma recreativa, sustituyendo a las pantallas.
- Distribuir actividades frente a la pantalla a lo largo del día, para evitar exposiciones prolongadas.
- Retirar las pantallas en los dormitorios, para que no sean encendidas como ruido de fondo para dormir.
- Usar lentes de luz azul cuando se esté frente a una pantalla, para reducir los riesgos derivados de la exposición.

Desde Gen Hack sabemos que esto puede tornarse difícil de realizar, pero como todo en la vida, se trata de un proceso que hay que tomar con calma, sobre todo considerando que esto tendrá repercusiones en nuestro bienestar.



