La inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta exclusiva para escribir textos, generar imágenes o responder preguntas cotidianas. Sam Altman, CEO de OpenAI, está llevando su apuesta por la IA cada vez más cerca del sector sanitario, con el lanzamiento de nuevos productos y servicios enfocados en salud y bienestar.
Millones de personas utilizan ChatGPT para buscar información sobre síntomas, interpretar resultados, entender términos médicos o recibir orientación sobre distintos temas de salud, por lo que Open IA en los últimos meses ha lanzado propuestas para implementar la IA en el sector de la salud.
Health en ChatGPT
Como parte de esta apuesta, OpenAI comenzó a desplegar Health in ChatGPT para usuarios en Estados Unidos, una nueva sección desde la barra lateral que permite conectar de forma segura Apple Health y determinados expedientes médicos. A través de esta función, los usuarios pueden comparar resultados de estudios, resumir cambios desde su última cita médica o explorar la relación entre sus hábitos de sueño y actividad.
La compañía también asegura que más de 300 millones de personas consultan ChatGPT cada semana con preguntas relacionadas con la salud y que trabaja con cientos de médicos alrededor del mundo para mejorar la precisión, seguridad, comunicación y capacidad del modelo para recomendar atención profesional cuando sea necesario.
El reto de convertir respuestas en confianza
La popularidad de ChatGPT como fuente de información plantea una pregunta fundamental: ¿qué tan preciso es cuando hablamos de salud?
A diferencia de una consulta médica, un error en una respuesta relacionada con un síntoma, un medicamento o un posible diagnóstico puede tener consecuencias mucho más importantes. Por eso, uno de los grandes desafíos para OpenAI será conseguir que sus modelos sean suficientemente precisos y cuidadosos como para ofrecer información útil sin generar una falsa sensación de certeza.
La compañía ha insistido en que ChatGPT no debe sustituir a un profesional de la salud.

IA en el sector salud
La apuesta de Sam Altman no termina en los usuarios que consultan ChatGPT desde casa. OpenAI también quiere convertirse en una herramienta dentro de los propios sistemas de salud, y para lograrlo ya está llevando sus modelos a hospitales y organizaciones médicas.
En enero, la compañía anunció que ocho grandes sistemas de salud en Estados Unidos, entre ellos Cedars-Sinai y HCA Healthcare, ya utilizaban sus herramientas sanitarias para empresas.
El objetivo es que la inteligencia artificial pueda ayudar no solo a los pacientes, sino también a los profesionales: desde crear notas clínicas y facilitar la interpretación de resultados hasta reducir la carga de tareas administrativas.
Un ejemplo es AdventHealth, que reportó un ahorro de tiempo del 80% en algunas tareas administrativas al utilizar modelos de OpenAI. La compañía también trabaja con empresas como Labcorp para desarrollar herramientas que ayuden a los pacientes a entender sus análisis y seguir sus resultados a lo largo del tiempo.

Una nueva frontera para Open IA
El verdadero reto para Altman será demostrar que ChatGPT puede ser útil no solo como asistente para el consumidor, sino también como una herramienta confiable dentro de uno de los sectores donde un error puede tener consecuencias reales.
La apuesta de Altman apunta a un futuro en el que la inteligencia artificial podría convertirse en una especie de asistente personal de salud, capaz de organizar información, explicar conceptos médicos y ayudar a los usuarios a tomar decisiones más informadas.
Pero para que esa visión se convierta en realidad, no bastará con desarrollar nuevas funciones. La precisión, la privacidad y la capacidad de reconocer los límites de la IA serán tan importantes como la tecnología misma.


