A los 39 años, Novak Djokovic continúa desafiando los límites de la longevidad deportiva. El serbio, ganador de 24 títulos de Grand Slam y dueño del récord de semanas como número 1 del mundo, sigue compitiendo frente a una nueva generación de tenistas.
En 2026, Djokovic se convirtió en el jugador con más participaciones en cuadros principales de Grand Slam, con 82 apariciones. Detrás de estos logros y de una carrera excepcional se encuentra una rutina construida durante años, basada en la alimentación, el descanso, el movimiento y la preparación mental. Por lo que hoy te revelamos los hábitos detrás de la longevidad de uno de los mejores jugadores de tenis.
El primer paso es la alimentación
Uno de los cambios más conocidos de Djokovic fue su alimentación. El tenista ha hablado públicamente de una dieta principalmente basada en alimentos de origen vegetal y de su decisión de evitar el gluten y reducir los lácteos y el azúcar refinado. Entre los alimentos que suele incluir están: las verduras, frutas, frutos secos, semillas y fuentes de proteína vegetal, además de carbohidratos como quinoa y arroz.
Su desayuno suele ser ligero y puede incluir batidos, fruta, dátiles, semillas de cáñamo, espirulina y proteína vegetal. También ha contado que no consume café y que prefiere comenzar el día con agua. En su rutina alimentaria también ha mencionado periodos prolongados entre comidas, una práctica que él relaciona con una mejor digestión y sensación de energía.
Sin embargo, estos hábitos de alimentación forman parte de su experiencia personal y no necesariamente representan una fórmula aplicable a todos los atletas.

El sueño como parte del entrenamiento
Para Djokovic, dormir no es tiempo perdido, sino una parte fundamental de su preparación. El tenista ha señalado que procura dormir alrededor de ocho horas y media cada noche y mantener horarios regulares. La prioridad que concede al descanso responde a una idea sencilla: el cuerpo necesita recuperarse para poder volver a rendir al máximo.
Movilidad antes que desgaste
A medida que avanza la carrera de un atleta, mantener la movilidad puede ser tan importante como desarrollar fuerza. Por eso, Djokovic incorpora a su rutina ejercicios de movilidad, estiramientos, yoga y diferentes prácticas destinadas a conservar la flexibilidad y preparar el cuerpo para las exigencias del tenis, sobre todo para los torneos.
Entrenar la mente también cuenta
La longevidad de Djokovic tampoco se explica únicamente desde lo físico. La preparación mental ocupa un lugar central en su rutina, con prácticas como respiración consciente, meditación y visualización. Para el serbio, la capacidad de gestionar el miedo, la presión y las dudas puede marcar la diferencia incluso cuando la condición física es excepcional.
Esa fortaleza mental se ha convertido en una de sus características más reconocibles del atleta.

La longevidad también permite excepciones
A pesar de su estricta rutina, Djokovic no vive bajo una regla de perfección absoluta. En ocasiones ha hablado de consumir chocolate amargo, queso feta griego e incluso brindar con una copa de vino tinto. La idea detrás de su estilo de vida parece estar menos relacionada con eliminar cualquier indulgencia y más con mantener la constancia en aquello que considera fundamental para su rendimiento.
A sus 39 años, Djokovic ya no necesita demostrar que puede hacer historia: 24 Grand Slams, 428 semanas como número 1 y una carrera llena de récords lo respaldan. Lo que continúa poniendo a prueba es algo diferente: cuánto tiempo puede seguir llevando su cuerpo y su mente al límite.


