Javier Lebrón García, entrenador certificado con casi dos décadas de experiencia, en entrevista con GenHack nos explica por qué el pádel se ha convertido en una de las formas más completas y divertidas, de cuidar el cuerpo y la mente. Con 34 años, siendo gerente y entrenador en The Seventy Eight club, Javier comparte su pasión por la este deporte con alumnos de todas las edades.

La historia detrás de una vocación
Lebrón cuenta con certificaciones de la Federación Madrileña de Pádel, la Federación Española y la Federación Internacional de Pádel (FIP). Su filosofía es clara: aprender a jugar debe ser fácil, dinámico y, sobre todo, divertido. Como muchas historias deportivas, la de Javier empezó con un giro inesperado. A los 13 años, una lesión lo obligó a dejar el fútbol. Buscó alternativa en el pádel y no tardó en encontrar algo más que un sustituto. “Me enamoró este deporte”, recuerda.
La competición lo llevó a querer entenderlo a fondo. Se formó, se profesionalizó y obtuvo las certificaciones necesarias para enseñar. Hoy suma casi 19 años frente a sus alumnos.
En sus clases, la técnica no es lo más importante. “Lo primero es que el alumno entienda los conceptos básicos y explicárselos de manera fácil y dinámica”, señala. Busca sesiones con cardio y exigencia física, pero sin perder de vista lo atractivo del deporte.
“Y lo más importante: actitud y ganas de divertirse” – agrega.
Un deporte con raíces mexicanas
El pádel se juega en una cancha reglamentaria mide 20 por 10 metros, dividida por una red en dos campos. Está cerrada por paredes de cristal y malla metálica, y sus líneas son muy similares a las del tenis. Y para jugarlo solo hacen falta dos cosas: una pala y unos tenis adecuados para césped artificial.
“Existen tres formas principales, y cada una favorece un estilo de juego: Al final tenemos que ver que las palas tienen tres moldes, molde de redondo, molde de cuadrado y molde de lágrima.”
Javier juega con una Adidas de formato más cuadrado: “Me da seguridad para controlar y esa potencia extra que necesito”. Su consejo es elegir según el nivel, el peso de la pala y el estilo propio, no según la moda.
El pádel se juega en parejas, dos contra dos, aunque ya existe una modalidad de uno contra uno. La gran diferencia con el tenis está en el implemento: aquí se usan palas en lugar de raquetas con cuerdas.
Y hay un dato que sorprende a muchos: el pádel nació en México. Se creó en Acapulco, Guerrero, a finales de los años sesenta, y desde ahí se extendió al resto del mundo. Hoy es uno de los deportes de raqueta con mayor crecimiento a nivel global.

Cuerpo y mente, en la misma cancha
Para Javier, el pádel encaja de lleno en la conversación sobre bienestar. “Salud y mente van juntos de la mano”, afirma. Cada partido combina trabajo cardiovascular, coordinación y reflejos con algo que muchos entrenamientos individuales no ofrecen: la práctica en conjunto.
Jugar en pareja obliga a comunicarse, a leer al compañero y a tomar decisiones rápidas. Según el entrenador, ese componente social y estratégico hace que el pádel sea, además, muy beneficioso a nivel psicológico.
Entonces para disfrutar de los beneficios, ¿cómo evitar lesiones? Codo y rodillas concentran la mayoría de las lesiones en el pádel. Para Javier, el origen suele ser el mismo: una mala condición física. “Te lleva a hacer gestos raros y a pegarle mal a la bola”, explica. Los movimientos bruscos de muñeca para compensar una técnica deficiente son de los errores más comunes.
La prevención pasa por preparar el cuerpo antes de exigirle, cuidar la técnica de golpeo desde el principio y aprender con un entrenador que corrija a tiempo.
Un deporte para todos
¿El mejor consejo para quien quiere empezar? Tener un poco de condición física, porque ayuda a aprender más rápido y a ganar coordinación, y sobre todo tener ganas.
“Es un deporte fácil. Cualquiera, desde niños pequeños hasta adultos mayores, puede jugarlo”, concluye Javier. Y con esta invitación terminamos la entrevista. Entonces ¿qué esperas? para tomar una pala, entrar a la cancha y descubrir por qué este deporte nacido en Acapulco está conquistando al mundo.




