Tras el fallecimiento de Yayoi Kusama a los 97 años, en memoria de una de las artistas japonesas más reconocidas e influyentes a nivel internacional, recorremos algunos de los lugares donde su universo permanece presente en Japón.
Sus inconfundibles lunares, calabazas, redes infinitas e instalaciones inmersivas transformaron el arte contemporáneo y dejaron una huella que puede seguirse desde Tokio hasta distintos puntos del país.

Yayoi Kusama Museum — Tokio
En el barrio de Shinjuku se encuentra el Yayoi Kusama Museum, creado para preservar y difundir la obra de la artista. El espacio presenta exposiciones temporales que permiten acercarse a distintas etapas de su producción, desde sus pinturas y esculturas hasta sus instalaciones inmersivas. Actualmente, la exposición KUSAMA’s POP permanecerá abierta hasta el 30 de agosto de 2026.
Infinity Mirror Rooms
Las célebres Infinity Mirror Rooms son probablemente la experiencia más reconocible del universo Kusama. A través de espejos, luces y repeticiones infinitas, la artista creó espacios que desdibujan los límites entre el cuerpo, la obra y el entorno. Aunque estas instalaciones han viajado por museos de todo el mundo, forman una parte esencial del legado que Kusama desarrolló en Japón y en la escena internacional.
Matsumoto City Museum of Art — Nagano
En Matsumoto, ciudad natal de Kusama, el museo de arte de la ciudad conserva una importante colección dedicada a la artista y ofrece una de las aproximaciones más personales a su trayectoria. El vínculo con este lugar resulta especialmente significativo: fue aquí donde Kusama nació en 1929 y comenzó a dibujar desde niña. Tras su fallecimiento, el museo anunció una exposición especial, Yayoi Kusama: Where the Soul Resides, además de un altar conmemorativo.

Naoshima Island — Kagawa
La isla de Naoshima, uno de los grandes destinos de arte contemporáneo de Japón, también forma parte del recorrido por la obra de la arista. Su emblemática Yellow Pumpkin, instalada frente al mar, se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de la isla y en un punto de encuentro entre arte, arquitectura y paisaje. En la isla también se puede encontrar otra de sus esculturas: Red Pumkin. Su presencia resume una de las grandes obsesiones visuales de la artista: convertir un motivo cotidiano en una experiencia monumental.

Echigo —Tsumari
El legado de Kusama también puede encontrarse fuera de los grandes museos. En Echigo-Tsumari, en Niigata, ha incorporado obras e instalaciones de la artista dentro de su paisaje rural y su reconocido proyecto de arte contemporáneo. Un ejemplo de cómo la legendaria artista llevó su lenguaje más allá de las galerías.

Towada Art Center
En el Towada Art Center, en la prefectura de Aomori, su obra forma parte de un proyecto artístico integrado al espacio urbano.
Los lunares amarillos se extienden por el césped de Art Square, sobre los cuales se alzan ocho esculturas de calabazas, una niña, perros y hongos, cubiertas de coloridos patrones de puntos y redes. Desde su infancia, Kusama experimentó alucinaciones visuales y auditivas y alrededor de los diez años, comenzó a dibujar imágenes protagonizadas por los puntos y las redes que se convertirían en su sello distintivo.
Este proyecto es otro ejemplo de como Kusama buscaba convertir el entorno cotidiano en parte de la experiencia artística.
Seguir las huellas de Kusama por Japón permite entender la dimensión de un universo que convirtió la repetición, los lunares y el infinito en un lenguaje propio. Desde su ciudad natal hasta las islas de arte contemporáneo, su obra continúa transformando los espacios que habita y manteniendo vivo uno de los imaginarios más reconocibles del arte del siglo XXI.


